Diez años después: la reforma al ieepo fue fachada y mantuvo privilegios
Hace una década, el decreto que prometía transformar el sistema educativo en Oaxaca llegó con ruido político y grandes expectativas. Diez años después, denuncian docentes, activistas y organizaciones locales que lo ocurrido fue más apariencia que cambio real: persisten comisionados que no están frente a grupo, dobles sueldos y la ausencia de evaluaciones docentes que garanticen calidad y equidad, según un reportaje de El Imparcial de Oaxaca.
La promesa formal hablaba de modernizar el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca y poner orden en un sistema marcado por la informalidad y la discrecionalidad. En la práctica, explican quienes han seguido el tema, las estructuras internas que favorecen clientelismo y privilegios no se tocaron de fondo. El resultado para las escuelas y las familias ha sido continuidad más que transformación.
Para las comunidades escolares esto se traduce en maestros asignados a funciones administrativas o políticas que reciben salario sin regresar al aula, procesos de nombramiento opacos y una evaluación docente que, en muchos casos, no se aplica o carece de seguimiento. El efecto es doble: se desperdician recursos públicos y se erosiona la confianza en la gestión educativa.
Organizaciones civiles y docentes entrevistados por El Imparcial de Oaxaca subrayan que la reforma quedó a medias por falta de voluntad política y por resistencias internas. Mientras tanto, padres y madres siguen enfrentando las consecuencias: escuelas sin maestros suficientes, ausencia de capacitación real para docentes y escasa supervisión pedagógica.
Desde un punto de vista constructivo, especialistas consultados plantean pasos concretos: transparencia plena en las nóminas, mecanismos independientes de evaluación y formación docente que prioricen la enseñanza en contextos comunitarios y rurales. También insisten en permitir la participación efectiva de madres, padres y comunidades en la toma de decisiones escolares.
La conclusión que plantea El Imparcial de Oaxaca es clara y dura: el decreto de 2015 no alcanzó a desmontar prácticas que afectan la equidad y la calidad educativa. Diez años después, la tarea pendiente es volver a poner a la educación pública en el centro, con políticas públicas claras, evaluación y rendición de cuentas que beneficien a niñas, niños y jóvenes oaxaqueños, no a intereses institucionales.
Fuente: El Imparcial de Oaxaca
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