Sheinbaum busca blindar el T-MEC tras encuentro con Carney; Ebrard irá a Washington

Ciudad de México. Después de reunirse con Mark Carney, exgobernador del Banco de Inglaterra y enviado especial de la ONU para la acción climática, la presidenta Claudia Sheinbaum subrayó la necesidad de mantener la estabilidad del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). «Trabajamos para que no se rompa», afirmó, según un comunicado de la Presidencia de la República.

En paralelo, la Secretaría de Relaciones Exteriores confirmó que el canciller Marcelo Ebrard volverá a viajar a Washington para abordar asuntos comerciales vinculados al acuerdo y que buscará un encuentro con el primer ministro canadiense. La gira responde a tensiones y retos recientes en la relación trilateral que podrían afectar cadenas de suministro, empleos y exportaciones mexicanas.

La administración señaló que las mesas de negociación intentan prevenir que diferencias puntuales escalen y pongan en riesgo sectores como la industria automotriz, la agroindustria y las pequeñas y medianas empresas que dependen de la integración regional. En palabras de la Presidencia, el objetivo es «asegurar certidumbre para inversionistas y trabajadores».

El encuentro con Carney, explicó el gobierno, buscó también estrechar la agenda de financiamiento climático y sostenibilidad, asuntos que cada vez influyen en decisiones comerciales y de inversión. Carney ha abogado por alinear flujos de capital con metas climáticas, lo que puede traducirse en nuevas condiciones para acceso a mercados y financiamiento.

¿Qué significa esto para la gente? Si las negociaciones evitan rupturas, se preservan empleos en plantas manufactureras y se mantiene el flujo de bienes que mantiene precios relativamente estables en productos clave. Si hay fricciones, advierten especialistas citados por la Secretaría de Economía, podría haber retrasos en exportaciones y presiones sobre cadenas de suministro que encarecen insumos.

La jugada del gobierno combina diplomacia comercial y búsqueda de aliados internacionales, mientras enfrenta el reto de conciliar demandas laborales, ambientales y de competitividad. En el corto plazo, el viaje de Ebrard y las pláticas con Ottawa y Washington serán la prueba de fuego para ver si las diferencias se manejan en mesas técnicas o escalan a disputas formales.

Fuentes: Presidencia de la República, Secretaría de Relaciones Exteriores y Secretaría de Economía.

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