El turismo crea empleos, pero no reparte bien sus beneficios
Por [Tu nombre], desde la ruta turística
El sector turístico mexicano cerró marzo de 2026 con 1,983,685 empleos formales registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que equivale a 8.73% del empleo nacional, según el propio IMSS. Esa cifra confirma que el turismo sigue siendo motor de trabajo, pero bajo esa apariencia de éxito hay un mapa desigual: destinos consolidados concentran crecimiento y muchas regiones quedan a la deriva.
Como periodista joven he recorrido destinos y platicado con trabajadoras y trabajadores: “En temporada alta las propinas suben, pero en la mayor parte del año no hay seguridad”, cuenta María, recepcionista en Cancún. En contraste, familias en municipios rurales me relatan que la falta de infraestructura, transporte y promoción impide que el turismo llegue a sus comunidades.
Los datos del IMSS muestran una realidad comprimida en dos velocidades. Por un lado, hoteles, restaurantes y servicios en zonas costeras y ciudades patrimonio generan plazas formales que ayudan a sostener economías enteras. Por otro, muchas entidades y municipios se quedan sin inversión ni políticas públicas que impulsen empleos estables y bien remunerados.
¿Qué significa esto para la gente? Significa que donde el turismo prospera hay mayor acceso a seguridad social, capacitación y cadenas de valor locales; donde no llega, la gente depende de empleos informales, migración o actividades económicas que no garantizan derechos. Es una cuestión de justicia territorial: el crecimiento no alcanza a quienes más podrían beneficiarse.
Para corregirlo se necesitan políticas con visión social: invertir en transporte y conectividad para integrar regiones, promover turismo comunitario con respeto a culturas y medio ambiente, fortalecer la capacitación formal y los derechos laborales, y apoyar a pequeñas empresas locales para que escalen sin perder identidad. También es clave la participación ciudadana para decidir qué tipo de turismo quieren las comunidades.
El turismo puede ser una herramienta de bienestar si se gestiona con equidad. El IMSS confirma la importancia del sector en el empleo formal; ahora toca que las autoridades —federales y estatales— y la sociedad impulsen estrategias que no solo atraigan visitantes, sino que reparen desigualdades, garanticen salarios dignos y protejan recursos naturales y culturales.
El reto es pasar de islas de prosperidad a una costa compartida: que los empleos que genera el turismo sean un puente, no un muro, entre regiones. Esa es la discusión que debería estar en la agenda pública y en las decisiones de política económica y social.
Fuente: Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y testimonios de campo.
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