Presidencia busca acuerdo urgente con transportistas para frenar paro del lunes
La negociación se acelera después de que Canacar condicionara el diálogo a la intervención directa de la presidenta Claudia Sheinbaum
En las últimas horas el gobierno federal intensificó las gestiones para evitar un paro nacional del autotransporte de carga programado para el próximo lunes, luego de que la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga, Canacar, advirtiera que la crisis del sector requiere soluciones de fondo y que su único interlocutor aceptable es la presidenta Claudia Sheinbaum.
Según un comunicado de Canacar consultado por este periódico, los transportistas reclaman medidas que van desde apoyos económicos temporales hasta mayor seguridad en las carreteras y revisión de regulaciones que han encarecido los costos de operación. La organización señaló además que, de no haber avances concretos, el paro podría afectar la distribución de insumos y mercancías en varias entidades del país.
Por su parte, fuentes de la Presidencia confirmaron a este diario que ya se agendaron reuniones de emergencia con representantes del sector. Desde la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes se informó que el objetivo es alcanzar un acuerdo que incluya alivios inmediatos y una mesa de trabajo para diseñar soluciones estructurales en el corto y mediano plazo.
“La intención es resolver hoy los puntos críticos que puedan evitar afectaciones el lunes”, dijo una fuente gubernamental que pidió no ser identificada. El gobierno ha mostrado disposición a combinar medidas fiscales temporales, subsidios focalizados y refuerzo de la vigilancia en carreteras para proteger a las unidades de carga y su personal.
Un paro de transporte de carga tiene efectos concretos en la vida cotidiana. Comercios, líneas de producción, hospitales y gasolineras dependen en su mayoría del transporte terrestre para recibir insumos y combustibles. Pequeños empresarios y consumidores son los primeros en sentir aumentos de precios o desabasto, por lo que la posibilidad de un acuerdo rápido es clave para evitar un golpe a la economía doméstica.
Canacar señaló además que la pérdida de confianza en instancias regulatorias y la falta de subsidios durante periodos críticos han llevado a una presión financiera sobre empresas y choferes. El sector reclama también mayor atención a la seguridad, pues los ataques y robo de mercancía siguen siendo un factor que eleva costos y pone en riesgo la operatividad.
Analistas consultados por este diario explican que el conflicto es una mezcla de problemas estructurales y coyunturales. A nivel estructural están los costos logísticos y la informalidad; a nivel coyuntural entran variables como el precio del combustible y la disponibilidad de crédito para renovar flotillas. La combinación ha creado un punto de tensión que ahora busca moderar la intervención pública.
En entrevistas breves en zonas logísticas del Valle de México y Guadalajara, transportistas coincidieron en la necesidad de soluciones reales más allá de promesas. Un operador de transporte en Guadalajara dijo que, para la mayoría, la urgencia es pagar nóminas y mantener en marcha los camiones. Este periódico consultó a empresarios del sector y a representantes de cámaras locales que respaldan la postura de Canacar en exigir un interlocutor con poder de decisión.
El gobierno, por su parte, ha intentado transmitir un mensaje de calma y responsabilidad. En comunicación oficial citada por funcionarios de la Secretaría de Gobernación se apunta a la voluntad de escuchar y coordinar con estados y municipios para ofrecer respuestas integrales. A juicio de esas fuentes, un acuerdo de emergencia podría combinar apoyo financiero temporal con medidas de seguridad y trabajo conjunto entre autoridades y transportistas.
Quedan preguntas abiertas sobre la magnitud de las medidas que se propondrán y quién asumirá los costos. También será clave definir plazos y mecanismos de seguimiento para que las promesas no queden en acuerdos efímeros. Canacar ha insistido en que sólo hablará de compromisos firmes si la presidenta Sheinbaum participa o avala las decisiones.
La negociación entra ahora en horas decisivas. Si se logra un acuerdo rápido, la economía doméstica y las cadenas de suministro podrían evitar un impacto inmediato. Si no, el paro del lunes pondrá a prueba la capacidad de respuesta del Estado y obligará a consumidores y empresas a ajustar planes en una semana clave para el comercio y la producción.
Este diario seguirá de cerca las reuniones entre el gobierno y Canacar y actualizará la información conforme se concreten acuerdos. La expectativa es que hoy mismo se definan las medidas para desactivar la protesta y encaminar una solución de fondo que contemple tanto alivios inmediatos como reformas estructurales en el sector del autotransporte de carga.
Fuentes: Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), Presidencia de la República y Secretaría de Gobernación.
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