Diócesis exige respuestas y medidas concretas tras tortura de sacerdote en Culiacán
Culiacán. La Diócesis de Culiacán pidió este jueves respuestas claras y acciones verificables después de la tortura que sufrió un sacerdote en esta ciudad, y advirtió que los discursos y las estadísticas no bastan para recuperar la paz social. En un comunicado recogido por la Diócesis, la entidad solicitó a las autoridades “hechos concretos” en materia de seguridad y justicia para proteger a las comunidades.
Según la Diócesis de Culiacán, la agresión contra el clérigo es un síntoma de una violencia que golpea no solo a víctimas individuales sino también la vida cotidiana de barrios y parroquias. “No queremos más palabras de consuelo; exigimos medidas que se puedan verificar”, dijo la fuente eclesiástica, que pidió atención inmediata a las investigaciones y a la protección de personas en situación de riesgo.
La Fiscalía General del Estado de Sinaloa informó que abrió una carpeta de investigación y que las autoridades trabajan en la recolección de pruebas y testimonios para esclarecer los hechos. Fuentes consultadas por El Debate señalan que las indagatorias incluyen peritajes forenses y entrevistas con testigos, aunque aún no se han dado a conocer detenciones vinculadas al caso.
El hecho reaviva demandas recurrentes de la sociedad civil: mayor transparencia en las pesquisas, coordinación entre fiscalía y seguridad pública y protocolos claros para proteger a servidoras y servidores públicos, incluidos los religiosos, que realizan labores comunitarias. Organizaciones locales y líderes sociales han señalado, además, que la impunidad y la normalización de la violencia erosionan la confianza en las instituciones.
Expertos en seguridad consultados por este medio recuerdan que pedir “hechos” implica no solo acciones policiales sino políticas públicas que atiendan las causas de la violencia: prevención, acceso a la justicia, programas sociales y acompañamiento a víctimas. La Diócesis, en su comunicado, también hizo un llamado a la sociedad a mantenerse unida y vigilante, y a las autoridades estatales a no dejar el caso en el olvido.
En Culiacán, donde la vida diaria se entrelaza con la preocupación por la inseguridad, familias y comunidades esperan que la investigación de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa avance con rapidez y transparencia. La Diócesis y medios locales como El Debate seguirán dando seguimiento al proceso, mientras que ciudadanos y organizaciones piden que las promesas oficiales se traduzcan en resultados visibles que devuelvan seguridad y confianza.
