Desalojan casetas del Parque del Amor; reubicación de comerciantes, sin fecha
Por Alejandro Cruz
Autoridades municipales retiraron recientemente varias casetas que invadían desde 2009 áreas del Parque del Amor, en un operativo que dejó a comerciantes y visitantes con más preguntas que respuestas sobre el futuro de los puestos informales. La acción, reportada por El Imparcial de Oaxaca, se enmarca en un plan de ordenamiento del espacio público, pero hasta ahora no hay una fecha concreta para la reubicación de los locatarios.
Según fuentes consultadas por El Imparcial de Oaxaca, personal del ayuntamiento y de protección civil participaron en la remoción de estructuras que, explicaron, obstruían accesos y afectaban la imagen del parque. Para los comerciantes, que describen haber llegado al lugar desde 2009, el golpe fue inesperado y con un alto costo en su forma de vida: «llevamos más de una década aquí, y de la noche a la mañana nos quitaron todo», relató una vendedora que prefirió no dar su nombre.
La escena en el parque fue parecida a la de quitar las mesas de un salón antes de ofrecer una alternativa: quedaron estructuras desmontadas y en algunos casos mercancía empaquetada. Comerciantes consultados por este medio señalaron que no recibieron notificación con antelación suficiente ni una propuesta clara sobre dónde instalarse, cuánto tiempo tendrían para hacerlo, o si habrá apoyo económico o facilidades administrativas.
En el comunicado del gobierno municipal, citado por El Imparcial de Oaxaca, se afirma que la reubicación de los puestos forma parte de una estrategia para recuperar áreas públicas y ordenar el comercio informal. No obstante, el mismo comunicado no fijó plazos ni detalló criterios para elegir los nuevos espacios, algo que los comerciantes y vecinos piden con urgencia para evitar la pérdida de ingresos y la desorganización social.
El retiro de casetas tiene consecuencias concretas: familias que dependen de la venta diaria de alimentos, artesanías o servicios se enfrentan a la incertidumbre económica; la vida del parque cambia porque desaparece oferta cotidiana; y la posibilidad de conflictos crece si no hay mesas de diálogo y soluciones viables. Las autoridades señalan beneficios colectivos, pero la transición requiere medidas compensatorias y participación ciudadana para ser legítima y efectiva.
Organizaciones sociales y vecinos han solicitado que cualquier reubicación garantice espacios adecuados, accesibles, con permisos claros y acompañamiento para trámites. También piden que se priorice a quienes llevan años en el lugar, que se evite la especulación en terrenos cercanos y que se diseñe un plan con plazos y recursos definidos.
La historia de este desalojo tiene dos caras: por un lado, la recuperación del parque como espacio público; por otro, la necesidad de proteger los medios de vida de quienes trabajaban ahí. Como apuntó El Imparcial de Oaxaca, la discrecionalidad sin acompañamiento social puede convertir una medida de orden público en un problema social mayor.
Queda pendiente que el ayuntamiento publique un calendario claro, explique los criterios de reubicación y establezca mecanismos de apoyo —capacitaciones, facilidades administrativas o subsidios temporales— para que la transición no signifique la pérdida de sustento de decenas de familias. Mientras tanto, los comerciantes organizan asambleas y buscan espacios de diálogo para defender su derecho a trabajar con orden y dignidad.
Seguiré el tema y dialogaré con autoridades y afectados para dar seguimiento a los acuerdos y verificar que la reubicación no se quede en promesas. La ciudad necesita orden, pero también justicia social; por eso la solución debe construirse con la gente.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial
