Refinerías de Pemex aumentan emisiones de azufre por falta de mantenimiento, alerta Barnés
La falta de cuidado en las plantas recuperadoras de azufre y el uso de crudo extrapesado están detrás del problema, según un análisis reciente.
Un estudio del investigador Barnés advierte que varias refinerías de Petróleos Mexicanos (Pemex) han registrado un incremento en las emisiones de compuestos que contienen azufre debido a fallas y retrasos en el mantenimiento de sus plantas recuperadoras. El problema se agrava cuando se procesa crudo extrapesado, que contiene más azufre desde el inicio.
En palabras sencillas: las plantas que deberían transformar el azufre en subproductos menos dañinos no están funcionando al 100 por ciento, y eso deja escapar gases que afectan la calidad del aire. Según Barnés, esto no es solo un asunto técnico, sino que tiene repercusiones en la salud de las comunidades cercanas y en la calidad del entorno.
Las refinerías de Pemex ubicadas en zonas como Salina Cruz, Tula y Minatitlán —entre otras— han sido observadas por académicos y colectivos por episodios de malos olores, irritación en ojos y vías respiratorias, y aumentos puntuales en registros de SO2 y otros compuestos sulfurosos. Semarnat y Pemex cuentan con inventarios y monitoreos, pero el análisis de Barnés subraya la necesidad de mayor transparencia y de programas de mantenimiento más activos.
¿Qué significa esto para la gente? El azufre en el aire, en forma de dióxido de azufre o partículas sulfatadas, puede agravar el asma, provocar tos y afectar a personas con enfermedades cardiacas o respiratorias. Para quienes viven cerca de una refinería, esto se traduce en más visitas al médico, días de trabajo o escuela perdidos y una sensación de inseguridad ambiental.
Desde el punto de vista técnico, las plantas recuperadoras de azufre (o unidades SRU) requieren revisión constante: válvulas, quemadores y sistemas de tratamiento deben funcionar sin fallas. Barnés señala que la combinación de falta de mantenimiento y la elección de procesar crudos más pesados sin ajustar equipos es una fórmula que aumenta emisiones.
Pemex ha señalado en ocasiones que realiza mantenimientos programados y mejoras en sus instalaciones, pero el llamado de Barnés es claro: esas acciones deben ser más frecuentes, visibles y coordinadas con autoridades ambientales para proteger a las comunidades.
Ante esto, expertos consultados por medios y organizaciones ambientales recomiendan:
Más monitoreo independiente y accesible, para que vecinos y autoridades locales puedan ver los niveles de contaminación en tiempo real.
Programas de mantenimiento con plazos públicos, que obliguen a Pemex a publicar calendarios y avances.
Plan de salud comunitario con atención prioritaria a grupos vulnerables en zonas cercanas a refinerías.
La situación también abre un debate sobre las decisiones energéticas: procesar crudo extrapesado puede ser económicamente atractivo, pero trae costos ambientales y sociales que deben medirse y compensarse. Barnés invita a que las políticas públicas ponderen esos costos y busquen alternativas que reduzcan riesgo para la población.
En resumen, el llamado del análisis de Barnés es doble: corregir fallas técnicas en plantas recuperadoras de azufre y mejorar la gobernanza del sector energético para que las decisiones operativas no sacrifiquen la salud pública. Es una cuestión técnica, sí, pero con cara humana; mientras tanto, la vigilancia ciudadana y la exigencia de transparencia son herramientas que las comunidades pueden y deben usar.
Fuentes: análisis de Barnés, reportes públicos de Pemex y datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
