Pobreza multidimensional baja a 29.6% en 2024, reporta coneval
México registró en 2024 su menor nivel de pobreza multidimensional de los últimos años, al ubicarse en 29.6% de la población, según el informe del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL). Ese porcentaje refleja una tendencia de disminución sostenida y avances en varios indicadores que afectan la vida cotidiana de millones de personas.
La pobreza multidimensional no es solo dinero en el bolsillo. Es una suma de carencias en educación, acceso a servicios de salud, seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en el hogar y acceso a la alimentación, junto con la condición de ingreso. Por eso una caída en la tasa significa que hay menos hogares con combinaciones de estos problemas, aunque no desaparecen por completo.
En términos prácticos, 29.6% equivale a aproximadamente más de 37 millones de personas, usando la proyección de población del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Esa cifra ayuda a dimensionar que detrás del porcentaje hay familias que mejoran el acceso a la salud o a la educación, pero también comunidades que aún enfrentan rezagos crónicos.
El avance, según CONEVAL, se explica por mejoras en el acceso a servicios de salud y en ciertos apoyos sociales que han reducido carencias. Sin embargo, el propio organismo advierte que las diferencias entre entidades federativas y entre zonas urbanas y rurales persisten. Estados del sur mantienen mayores niveles de privación y en áreas rurales la cobertura de servicios básicos y oportunidades laborales formales avanza más lento.
En la calle se siente el cambio, aunque con matices. “Antes no alcanzaba para la leche y el transporte del trabajo”, cuenta Luisa, madre trabajadora en un mercado de la Ciudad de México. “Ahora con el apoyo y cuando mi hijo termina la secundaria, se siente que hay opciones, pero aún faltan empleos mejor pagados y que nos den seguridad”. Testimonios como éste muestran que las cifras cuentan una parte del relato y que las políticas públicas tienen efecto, pero también limitaciones.
¿Qué falta por hacer? Especialistas y organizaciones sociales coinciden en que se requiere profundizar la inversión en educación y cuidado, generar empleos formales bien remunerados, asegurar acceso universal y continuo a servicios de salud, y mejorar la infraestructura básica en vivienda y agua potable. Fortalecer la evaluación y transparencia de programas sociales, a través de organismos como CONEVAL, ayuda a calibrar qué funciona y dónde dirigir recursos.
El descenso a 29.6% es motivo para reconocer avances y para mantener una actitud crítica. No es momento de complacencia; es momento de consolidar políticas que lleguen a quien aún queda atrás. La cifra muestra que las decisiones públicas pueden cambiar vidas, pero también recuerda que la reducción sostenida de la pobreza exige compromisos a largo plazo, coordinación entre niveles de gobierno y participación ciudadana vigilante.
El dato de CONEVAL abre la puerta a preguntas concretas: ¿en qué estados hay mayor avance? ¿quiénes siguen más expuestos a múltiples carencias? ¿cómo se traducen los apoyos en empleos estables y educación de calidad? Responder a esas preguntas ayudará a que la mejora sea real y duradera, y a que el porcentaje deje de representar solo estadísticas y se convierta en condiciones de vida mejores para millones de mexicanas y mexicanos.
Fuente: CONEVAL; proyecciones de población del INEGI.
