Grupos violentos frenan marcha por agua; el centro de Guadalajara queda marcado por el vandalismo
Guadalajara.— Familias que salieron a la calle para exigir agua limpia vieron su reclamo interrumpido cuando grupos de choque bloquearon la movilización y provocaron confrontaciones. La marcha, que partió esta mañana, se detuvo por más de una hora; luego logró reanudar su recorrido, pero en el centro de la ciudad continuaron los actos de vandalismo contra el Palacio de Gobierno, la sede del Poder Judicial y el Congreso de Jalisco.
Según la Secretaría de Seguridad Pública de Jalisco, los hechos congregaron a cientos de personas y derivaron en destrozos sobre fachadas y mobiliario urbano. La Fiscalía de Jalisco informó que ya abrió carpetas de investigación por daños a inmuebles públicos y por posibles delitos cometidos durante la movilización.
“No vinimos a romper, vinimos por el agua de nuestros hijos”, dijo una mujer que participó en la protesta y que prefirió no dar su nombre. Su voz, compartida con este medio, resumía la preocupación de muchas familias: cortes frecuentes, agua con olor y la sensación de que las promesas administrativas no llegan a las colonias.
Vecinos consultados por este medio contaron que la tensión aumentó cuando llegaron grupos organizados que no pertenecían a la marcha y que iniciaron enfrentamientos con elementos de seguridad. Testimonios de comerciantes del centro hablan de escaparates rotos y negocios cerrados por prevención.
La problemática del agua en Guadalajara tiene un impacto cotidiano: escuelas que suspenden actividades, loncherías que no pueden operar toda la jornada y hogares que dependen de pipas o filtros para consumo. El reclamo ciudadano apunta a soluciones concretas: inversión en redes, tratamiento y transparencia en la distribución.
El Gobierno de Jalisco, en un comunicado recogido por la Secretaría de Agua y Medio Ambiente, señaló que se trabaja en proyectos de infraestructura y que se mantendrá el diálogo con comunidades afectadas. Sin embargo, organizaciones vecinales consultadas por este periódico piden calendarios claros, rendición de cuentas y mecanismos de participación en las decisiones.
La escena de hoy deja dos urgencias claras: proteger el derecho a la protesta pacífica y garantizar que quienes buscan justicia por el agua no queden a la deriva por la violencia ajena. La Fiscalía de Jalisco y la Secretaría de Seguridad aseguran que continuarán las investigaciones y que habrá sanciones para quienes cometieron actos delictivos.
Para avanzar, coinciden activistas y ciudadanos entrevistados, se requiere abrir mesas de trabajo donde se escuche a las comunidades, acelerar obras prioritarias y separar a los violentos de las demandas legítimas. Si la queja por agua es la chispa, el reto ahora es que no se apague en el humo del vandalismo sino que encienda soluciones reales.
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