Profepa fortalece vigilancia comunitaria en reserva Tehuacán-Cuicatlán
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) integra comités de vigilancia en varias comunidades de la reserva Tehuacán-Cuicatlán para blindar zonas clave frente a incendios, tala ilegal y otros riesgos ambientales. Según El Imparcial de Oaxaca, los núcleos estarán activos en San José Ixtapa, San José Axuxco, San Jerónimo Axochitlán y San Luis Temalacayuca.
La iniciativa busca que sean los propios habitantes quienes, con apoyo técnico y legal de la autoridad, supervisen el uso del suelo, reporten actividades irregulares y participen en acciones preventivas. En la práctica eso implica capacitación para identificar delitos ambientales, la organización de recorridos periódicos y la coordinación con autoridades municipales y estatales para atender alertas.
La reserva Tehuacán-Cuicatlán es una de las zonas con mayor diversidad de cactáceas y especies endémicas en México. Su paisaje, que combina matorral xerófilo y valles agrícolas, sostiene la vida de comunidades rurales y también enfrenta presiones: expansión de la ganadería, cambio de uso de suelo, extracción de leña, incendios y, en algunos puntos, aprovechamientos ilegales de flora y fauna. Por eso, explican especialistas, la vigilancia local puede ser una pieza clave para proteger no solo la biodiversidad, sino también los medios de vida.
El enfoque comunitario tiene ventajas concretas: los vecinos conocen los caminos, los periodos críticos de sequía y los puntos recurrentes de riesgo. Pero también presenta retos. La efectividad depende de recursos para movilizar a los comités, herramientas para la comunicación y mecanismos claros para procesar denuncias. En el pasado, iniciativas similares han tropezado por falta de presupuesto, coordinación institucional o por la desconfianza entre autoridades y pobladores.
Fuentes consultadas por El Imparcial de Oaxaca señalan que Profepa propone un esquema mixto, donde la autoridad aporte formación y respaldo legal, mientras que las comunidades asuman tareas de vigilancia y prevención. Ese acompañamiento es importante para que los reportes no queden en papeles y se conviertan en acciones concretas, por ejemplo la intervención rápida ante incendios forestales o la clausura de aprovechamientos no autorizados.
Vecinos de las localidades incluidas en el plan esperan menos abandono institucional y más continuidad en las tareas. “Que no sea solo una promesa, sino que nos den las herramientas y la garantía de que las denuncias se atienden”, dice un habitante de la zona, que pide mantener su nombre en reserva por temor a represalias. La frase resume una preocupación recurrente: la participación ciudadana solo rinde frutos si va acompañada de transparencia y seguridad para quienes denuncian.
Desde una perspectiva institucional, la medida se alinea con una tendencia a descentralizar la vigilancia ambiental y fortalecer capacidades locales. Sin embargo, para que funcione a mediano plazo será necesario invertir en formación, equipamiento y canales de comunicación permanentes. También será clave articular las acciones con programas de desarrollo rural que ofrezcan alternativas económicas sostenibles, porque la protección ambiental y el bienestar comunitario van de la mano.
La propuesta de Profepa, documentada por El Imparcial de Oaxaca, puede convertirse en una herramienta útil si logra combinar conocimiento local, respaldo técnico y procedimientos claros para atender irregularidades. De lo contrario, advierten ciudadanos y especialistas, corre el riesgo de quedarse en buenas intenciones.
En la reserva Tehuacán-Cuicatlán, donde cada sendero y cada cerro tiene memoria ecológica y cultural, la vigilancia comunitaria puede ser el cordón sanitario que proteja ese patrimonio. Pero para que ese cordón sea fuerte, necesitará algo más que voluntad: recursos, transparencia y la confianza de quienes viven y cuidan la región día a día.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El imparcialoaxaca .
