Piden rotación tras denuncias de colusión entre caseteros y delincuentes
Exigen que el personal de plazas de peaje de alto riesgo sea rotado de manera obligatoria para evitar contubernios y extorsiones.
Oaxaca. Vecinos, usuarios de las carreteras y trabajadores de casetas han elevado denuncias que señalan posibles pactos entre personal de cobro y grupos delincuenciales que operan en tramos considerados de alto riesgo. Según relatos recabados por la Fiscalía General de Oaxaca, las quejas van desde facilidades para el paso de vehículos sospechosos hasta la omisión deliberada de reportes sobre asaltos en zonas cercanas a las casetas.
“Pasé por la caseta y vi que dejaron pasar a una camioneta sin revisar; luego la vimos participar en un atraco en la carretera”, relata un usuario que pidió anonimato por temor a represalias. Otro trabajador, también bajo condición de anonimato, asegura que existen presiones para cooperar con grupos que cobran “derecho de piso” a transportistas y camioneros.
Ante estas versiones, organizaciones ciudadanas y colectivas de transportistas plantean una medida simple pero directa: la rotación obligatoria del personal asignado a las casetas consideradas de mayor riesgo. La propuesta busca romper la relación de confianza que se crea con el tiempo entre un grupo de empleados y quienes delinquen, y reduce la posibilidad de que la operatividad cotidiana se convierta en cómplice de actividades ilícitas.
La Fiscalía General de Oaxaca confirmó que existen carpetas de investigación abiertas por denuncias relacionadas con casetas y dichos delitos, y que se realizan gestiones coordinadas con autoridades federales y estatales. Desde el ámbito laboral, representantes de las y los trabajadores sostienen que no se puede criminalizar a la totalidad del personal y piden que cualquier investigación respete garantías laborales y el debido proceso.
Especialistas consultados por esta redacción señalan medidas complementarias que pueden aumentar la seguridad: controles aleatorios, sistemas de videovigilancia con acceso a la Fiscalía, implementación masiva de cobro electrónico para reducir el manejo de efectivo, y programas de protección y denuncia segura para empleados y usuarios. “No se trata solo de cambiar de persona, sino de transformar las condiciones que permiten la corrupción: salarios dignos, supervisión externa y rutas claras de denuncia”, apunta un especialista en seguridad vial.
La propuesta de rotación obligatoria, además, tiene un componente preventivo y sanitario: el relevo periódico disminuye la probabilidad de endurecer relaciones con grupos locales y obliga a que las plazas operen bajo protocolos institucionales vigentes. Sin embargo, su aplicación requiere acuerdos entre autoridades, sindicatos y concesionarios; de lo contrario, advierten activistas, será letra muerta.
Para avanzar, usuarios y colectivos piden tres acciones concretas: que la Fiscalía transparente el avance de las investigaciones, que la dependencia responsable de carreteras implemente las rotaciones y que existan canales seguros para denunciar irregularidades sin represalias. Mientras tanto, la ciudadanía queda a la expectativa y con la preocupación de que la seguridad en las carreteras dependa no solo de patrullajes, sino también de la transparencia en la operación cotidiana de las casetas.
La voz de la gente reclama medidas claras. Cambiar a los rostros de las casetas puede parecer un arreglo administrativo, pero para muchos sería el primer paso para recuperar confianza y seguridad en las rutas que conectan hogares y trabajo.
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