Recorte al estímulo fiscal provoca enojo en transportistas; presidencia convoca a reunión a las 11:00
La mandataria anunció una reunión con el sector a las 11:00 horas, mientras la Secretaría de Hacienda reduce de 300 a 250 millones el límite del estímulo fiscal.
La decisión de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de bajar el tope del estímulo fiscal de 300 a 250 millones ha encendido la mecha entre transportistas de carga y de pasaje. En las primeras horas de la mañana se reportaron bloqueos parciales en tramos carreteros y concentraciones en plazas de peaje, mientras la Presidencia convocó a los líderes del sector a una mesa de diálogo a las 11:00 horas.
El gobierno, en voz de la SHCP, defendió la medida como parte de ajustes para acotar el gasto y mejorar la focalización del apoyo. «Se trata de reasignar recursos y evitar distorsiones», dijo un comunicado oficial. Para los transportistas, en cambio, la reducción significa menos alivio frente al aumento en combustibles, refacciones y seguros, y podría traducirse en tarifas más altas para la ciudadanía.
En una zona de entrega en el Valle de México, un conductor que pidió no ser identificado resumió la preocupación: «Si nos quitan la espalda, vamos a tener que cargarlo los usuarios o dejar la carretera». Esa sensación se repite en talleres y patios de distribución: costos que suben, márgenes que se estrechan y una política que, a juicio de muchos, llega en mal momento.
Desde el punto de vista técnico, bajar el umbral del estímulo reduce la cobertura para empresas que antes podían acceder a mayores beneficios. En términos prácticos implica que menos combustible o menos operaciones quedarán subsidiadas, lo que impacta rutas largas y cargas pesadas. Para las familias, la consecuencia puede verse en un alza en el precio de productos transportados y en tarifas de autobuses regionales.
La convocatoria de la Presidencia plantea dos posibles caminos. Uno, que la mesa técnica permita ajustar criterios y evitar una escalada con bloqueos que afecten abasto y movilidad. Otro, que la negociación se alargue y genere medidas de presión más amplias. En los días recientes, fuentes del sector advirtieron que no aceptarán recortes sin un mecanismo claro de compensación.
Este periódico consultó el comunicado de la SHCP y declaraciones de la Presidencia; también escuchó a representantes del transporte y a choferes en rutas urbanas y foráneas. Los análisis muestran que, además del recorte puntual, pesa la falta de reglas claras para la transición hacia apoyos más focalizados.
La situación exige dos cosas concretas: transparencia en las cifras y soluciones inmediatas para no trasladar la carga al consumidor. Una alternativa sería diseñar apoyos temporales dirigidos a rutas estratégicas y pequeñas empresas del transporte, y abrir un calendario de revisión pública de los criterios del estímulo.
La reunión de las 11:00 será la primera prueba. Si el diálogo incorpora datos, plazos y compromisos verificables, puede calmar motores. Si se limita a declaraciones sin medidas concretas, la tensión tiene elementos suficientes para crecer y afectar a millones de personas que ven en el transporte su conexión diaria con la escuela, el trabajo y los servicios.
Fuentes: Secretaría de Hacienda y Crédito Público; Presidencia de la República; entrevistas realizadas por este periódico con transportistas y representantes del sector.
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