Permiso ambiental de la presa Mujer Solteca permanece en espera tras más de un año
Por: Redacción
Oaxaca. La autorización ambiental para la llamada presa Mujer Solteca sigue sin respuesta definitiva por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a pesar de que el trámite fue recibido en agosto de 2025. Así lo documenta El Imparcial de Oaxaca, que señala que el expediente permanece «en etapa de firmas» más de un año después.
En términos prácticos, eso significa que el proyecto queda paralizado: sin la resolución de la Semarnat no pueden arrancar obras que requieren permiso ambiental, pero la incertidumbre también pesa sobre comunidades, agricultores y gobiernos locales que esperan claridad sobre el futuro del agua y del territorio.
La concesión o rechazo de una manifestación de impacto ambiental no es solo un sello burocrático. Tiene implicaciones concretas: quién usará el agua, si habrá trasvases, si se afectarán cauces y ecosistemas, y si se protegerán los derechos de poblaciones que habitan zonas cercanas. Por eso organizaciones locales y ciudadanos han exigido acceso a la información y procesos de consulta claros desde que el proyecto avanzó en su expediente.
La Semarnat, según la versión difundida por El Imparcial de Oaxaca, mantiene el expediente «en etapa de firmas». Esa expresión suele referirse a revisiones internas finales antes de emitir una resolución, pero no establece plazos públicos ni detalla observaciones pendientes. Otras instancias que suelen intervenir en obras hidráulicas, como la Comisión Nacional del Agua y autoridades estatales, también forman parte del marco técnico y administrativo que rodea estos proyectos.
Para quienes viven de la tierra y del río, la espera es una doble carga: por un lado, la posible llegada de infraestructura que altere modos de vida; por otro, la falta de certeza sobre si habrá inversión, obras o mitigaciones. «Se siente como estar en una estación de tren sin saber si vendrá el convoy o si cancelaron la ruta», comenta un agricultor de la región que pidió no ser identificado.
Ante un escenario así, los especialistas consultados por diferentes medios han planteado tres prioridades: mayor transparencia sobre el estado del expediente, acceso a la información técnica que justifique la decisión y participación verdaderamente vinculante de las comunidades afectadas. Sin esos elementos, cualquier resolución —positiva o negativa— corre el riesgo de generar más conflictividad social y legal.
La ruta inmediata es clara: la Semarnat debe precisar públicamente el estatus del trámite y los tiempos estimados para la resolución; las autoridades estatales y municipales deben informar cómo se planea proteger derechos y recursos; y la sociedad civil debe exigir que los estudios técnicos estén disponibles para su escrutinio. Si hay dudas técnicas, independientes o académicas pueden aportar revisiones que enriquezcan el debate.
En un país donde el agua es cada vez más valiosa, proyectos como Mujer Solteca muestran la tensión entre infraestructura, desarrollo y derechos. La decisión que tome la Semarnat no solo decidirá si se construye o no una obra, también marcará qué tipo de procesos institucionales se privilegian: los que garantizan participación y cuidado del entorno, o los que aceleran trámites sin resolver las preocupaciones de la gente.
Fuentes: Semarnat; El Imparcial de Oaxaca.
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