Protesta por agua contaminada en Jalisco termina con gas lacrimógeno y nueve detenidos
Al menos 10 mil personas exigieron soluciones; la Secretaría de Seguridad justificó el despliegue y organizaciones civiles pidieron investigación
Guadalajara, Jalisco. — Una marcha por la contaminación del agua que reunió a por lo menos 10 mil personas fue dispersada ayer por la tarde frente a Casa Jalisco, donde agentes antimotines utilizaron gas para retirar a quienes intentaron acercarse a la residencia del gobernador Pablo Lemus. La jornada dejó nueve personas detenidas, según reportaron los organizadores y confirmó la Secretaría de Seguridad de Jalisco.
La protesta, convocada por vecinos y agrupaciones locales como el Comité Salvemos el Agua y otras organizaciones civiles, partió de diversos puntos de la ciudad y reunió a familias, estudiantes y trabajadores. Los asistentes reclamaron análisis y soluciones al abastecimiento afectado por presunta contaminación industrial y la falta de respuestas concretas de las autoridades.
“Llevamos meses con miedo a que los niños se enfermen; no queremos más pruebas, queremos agua limpia para bañarnos y cocinar”, dijo María Hernández, vecina de una colonia afectada, en declaraciones a este medio. Organizaciones sociales señalararon que la movilización buscaba entregar un pliego petitorio en Casa Jalisco, pero encontraron la valla metálica que cerraba el acceso a la calle y un fuerte dispositivo policial.
La Secretaría de Seguridad de Jalisco informó que el perímetro fue protegido con vallas para garantizar la seguridad del gobernador Pablo Lemus y evitar bloqueos, y que la actuación policial respondió a “actos que ponían en riesgo la integridad de las personas y afectaban la vialidad”. Por su parte, la Defensoría de Derechos Humanos del Estado de Jalisco anunció que dará seguimiento a las detenciones y valorará posibles irregularidades en el uso de la fuerza.
Testigos y fotógrafos independientes relataron escenas de tensión: gas que afectó a niños y personas mayores, corridas y al menos dos ambulancias atendiendo a manifestantes con irritación ocular y respiratoria. Los organizadores demandaron la liberación inmediata de los detenidos y la apertura de mesas de diálogo con autoridades estatales y expertos en calidad del agua.
Más allá del enfrentamiento, la protesta puso sobre la mesa un problema cotidiano: familias que dicen no poder consumir agua de la llave o que reciben suministro con olor y color extraño. La petición es clara y concreta: análisis transparentes, resultos accesibles a la comunidad y planes de remediación que incluyan garantía de suministro alternativo mientras se corrige la contaminación.
Desde una perspectiva institucional, expertos contactados por este periódico consideran necesario que el gobierno estatal publique los resultados de muestreos independientes, coordine con la Comisión Estatal del Agua y permita la participación ciudadana en la vigilancia. “La transparencia y la comunicación son la base para recuperar la confianza”, señaló un académico de la Universidad de Guadalajara que participó en la movilización de observadores.
La jornada también abre un debate político: la presencia de vallas y el uso de gas sobre manifestantes pueden enfoques que, aunque buscaban control inmediato, intensifican la desconfianza comunitaria. Organizaciones como el Comité Salvemos el Agua llamaron a mantener la movilización pacífica y a promover mesas de trabajo con autoridades y sociedad civil.
Este medio permanecerá atento a las investigaciones anunciadas por la Defensoría y a las respuestas oficiales de la Secretaría de Seguridad de Jalisco y del gobierno estatal. Las familias afectadas insisten en una demanda sencilla y urgente: agua limpia que no ponga en riesgo su salud.
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