Ciudad de México propone pensión para mascotas tras el divorcio
Una iniciativa en la CDMX plantea que perros y gatos reciban manutención y que ambos cuidadores respondan por sus gastos
La discusión sobre quién se queda con la casa o con los hijos después de una separación ahora incluye a los animales de compañía. Según El Imparcial de Oaxaca, una iniciativa presentada en la Ciudad de México busca que, en casos de divorcio o separación, los perros y gatos puedan recibir una pensión alimenticia destinada a cubrir sus necesidades básicas.
La propuesta plantea que la pensión cubra alimento, vacunas, atención veterinaria, medicamentos y cuidados especiales cuando el animal lo requiera. También sugiere que ambos tutores —sea por acuerdo o por decisión judicial— respondan de forma proporcional por esos gastos. La idea no es convertir a las mascotas en sujetos de derecho idénticos a las personas, sino reconocer su vulnerabilidad y el costo real de su cuidado.
¿Qué implicaría en la práctica? En la calle, significa que quien se quede con el “perrihijo” no cargue solo con gastos imprevistos: desde una cirugía hasta tratamientos crónicos. En lo legal, plantea retos: cómo probar gastos, cómo fijar montos, quién determina la proporción y qué mecanismos de ejecución existan si una parte no paga.
En otros lugares, los tribunales han ido reconociendo la importancia de las mascotas en la vida familiar y decidiendo su custodia caso por caso, pero el cobro regular de una pensión es todavía una fórmula poco explorada. Por eso la iniciativa en la CDMX abre una conversación sobre derechos, responsabilidades y medidas concretas para proteger a los animales cuando las relaciones humanas terminan.
Críticos advierten que sin reglas claras la medida podría judicializar aún más los divorcios y favorecer a quien tenga mejores recursos legales. Sus promotores sostienen que, con criterios objetivos —gastos comprobables, historial veterinario y condiciones especiales de salud— se puede evitar el uso político o económico de la iniciativa y priorizar el bienestar animal.
La propuesta deberá avanzar en el debate legislativo local. Para la ciudadanía, el desafío está en exigir normas precisas y mecanismos de fiscalización que garanticen el bienestar del animal sin crear cargas burocráticas innecesarias. Si te interesa el tema, consulta a tus representantes locales y participa en el debate público: decisiones como esta cambian la vida cotidiana de muchas familias, y de sus mascotas.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial
