Peña nieto en Italia con empresario ligado a Pegasus genera inquietud sobre contratos y transparencia
El expresidente Enrique Peña Nieto fue visto en Italia acompañado de un empresario israelí vinculado al software de espionaje Pegasus, según reportes de El Imparcial de Oaxaca. Las imágenes y la identificación del acompañante reavivan preguntas sobre los lazos entre intermediarios privados y compras gubernamentales de tecnologías de vigilancia.
De acuerdo con información publicada, los empresarios identificados como Neriah y Uri Ansbacher habrían fungido como intermediarios entre empresas israelíes y el gobierno mexicano para obtener contratos y facilitar la compra-venta del software Pegasus. Pegasus, desarrollado por la empresa NSO Group, ha sido objeto de investigaciones internacionales —entre ellas las del Citizen Lab— por su uso contra periodistas, activistas y figuras públicas en varios países.
Que un expresidente aparezca en fotografías con una persona vinculada a ese mercado no es un detalle menor: abre preguntas sobre transparencia en contratos, posibles conflictos de interés y sobre qué papel jugaron esos intermediarios en acuerdos previos. Históricamente, el uso de herramientas de vigilancia como Pegasus en México ha generado señalamientos y reclamos de organizaciones de la sociedad civil como Artículo 19, que exigen claridades y responsabilidad.
Las dudas concretas son varias y exigentes: ¿qué tipo de relación mantuvieron Peña Nieto y los empresarios señalados durante y después de su mandato? ¿Hubo participaciones directas en la negociación o intermediación de contratos públicos? ¿Qué registros oficiales existen sobre viajes, reuniones o acuerdos vinculados a estas personas? Estas son preguntas que deben contestar las autoridades competentes.
En un país donde la privacidad y la seguridad de la información están estrechamente vinculadas con la vida pública, la presencia de figuras públicas junto a intermediarios ligados a tecnología de control exige respuestas públicas y verificables. No basta la sospecha; la ciudadanía merece documentos, contratos y versiones oficiales que expliquen el alcance de cualquier vínculo.
Desde una perspectiva práctica, lo que está en juego no es solo la reputación de un expresidente, sino la confianza en cómo se compran y regulan herramientas que pueden afectar derechos básicos: la intimidad, la libertad de expresión y la seguridad de periodistas y activistas. Pedir claridad no es un acto político aislado: es una demanda de la sociedad por transparencia y control democrático.
Organizaciones civiles y medios independientes han pedido en el pasado investigaciones y mayores controles sobre la venta y uso de Pegasus. Ahora, ante estas nuevas imágenes y las referencias a Neriah y Uri Ansbacher, expertos y legisladores deberían impulsar auditorías, solicitudes de información y, de ser necesario, acciones legales que aclaren responsabilidades.
La democracia necesita respuestas claras y accesibles. Como sociedad, podemos exigir que las instituciones publiquen la información correspondiente y expliquen si hubo o hay vínculos que ameriten investigación. Solo así se podrá saber si estamos ante un encuentro casual o la punta de una red de intereses sobre la que conviene arrojar luz.
Reportó para este medio: El Imparcial de Oaxaca. Seguiremos la exigencia de transparencia y las respuestas de las autoridades.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial
