Paseantes eligen mercados y comida callejera y relegan a los “turisteros”

En las calles del centro y en los caminos hacia los valles, quienes visitan Oaxaca buscan experiencias más autónomas y gastronómicas que los paquetes tradicionales, lo que cambia la dinámica económica para vendedores informales y guías no autorizados.

Oaxaca — Además de los atractivos del centro histórico, muchos paseantes deciden conocer los alrededores —Monte Albán, el mercado de Tlacolula, Hierve el Agua, los palenques de mezcal— y probar la oferta de la vía pública: tlayudas, memelas, botanas con chapulines y copas de mezcal. En un recorrido por las zonas turísticas, El Imparcial de Oaxaca constató que ese interés por lo local ha reducido la dependencia de paseantes frente a las ofertas directas de quienes promueven tours y servicios en la calle, conocidos como “turisteros”.

“Antes te seguían hasta que aceptaras. Ahora la gente pregunta, mira y se va”, cuenta un vendedor ambulante en la calle de Macedonio Alcalá, quien prefiere mantener su nombre en reserva. Los visitantes consultados coincidieron en que usan aplicaciones, mapas y recomendaciones de redes sociales para organizar sus salidas, y suelen elegir opciones gastronómicas y recorridos por su cuenta.

La consecuencia es doble. Por un lado, los paseantes disfrutan de mayor libertad y acceso a la gastronomía popular; por otro, los pequeños trabajadores informales ven menor ingreso por comisiones o ventas relacionadas con tours improvisados. Autoridades locales y organizaciones de comerciantes reconocen el cambio y apuntan a la necesidad de alternativas que protejan ingresos sin criminalizar la economía informal.

Especialistas en turismo local señalan que la diversificación del visitante es una oportunidad para promover turismo responsable y fortalecer cadenas de valor: mejorar señalética, ofrecer capacitación en atención y promoción cultural a vendedores, y crear circuitos formales de experiencia gastronómica que integren a pescadores, productores de mezcal y artesanos.

Desde la Secretaría de Turismo de Oaxaca se han difundido campañas para orientar al visitante hacia espacios certificados y fomentar la calidad en la oferta. Sin embargo, comerciantes consultados por El Imparcial de Oaxaca piden programas más concretos: capacitación en idiomas, manejo higiénico de alimentos y acceso a microcréditos para formalizar pequeños negocios sin perder la identidad local.

En términos comunitarios, el reto es equilibrar dos derechos: el de los paseantes a elegir y el de los vendedores a obtener un ingreso digno. Las políticas públicas pueden cerrar esa brecha si combinan regulación, formación y participación ciudadana. Mientras tanto, la ciudad sigue siendo un laboratorio vivo: quien camina por sus calles decide hoy cómo consumir Oaxaca, y esa elección está transformando la economía cotidiana.

Fuente: El Imparcial de Oaxaca

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