Destrozos y lesionados tras toma de oficinas de la Sep por la Cnte
Por: Reportero joven
Una jornada de protesta de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) terminó ayer con daños en las instalaciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y varios elementos de seguridad lesionados, según informó la propia dependencia.
La movilización, que comenzó como una concentración frente a las oficinas centrales, escaló hasta la ocupación de áreas administrativas. Testigos relataron a este diario que se rompieron ventanales, se derribaron puertas y quedaron papeles y equipos electrónicos fuera de lugar. La SEP confirmó los destrozos y dijo que evalúa el monto de los daños y las rutas legales para presentar las denuncias correspondientes ante la Fiscalía.
Fuentes oficiales consultadas por este periódico señalaron que varios elementos de seguridad resultaron lesionados al intentar controlar el acceso. Las autoridades no han precisado el número exacto de heridos ni su estado, pero indicaron que se brindó atención médica en el lugar. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana fue notificada y personal de resguardo llegó para evitar mayor afectación.
Miembros de la CNTE explicaron a los presentes que la protesta buscaba visibilizar demandas pendientes: plazas definitivas para docentes, cumplimiento de acuerdos y revisión de plazas y condiciones laborales que, según ellos, no han sido atendidas por la autoridad. La CNTE advirtió que la protesta continuaría si no hay avances en la mesa de diálogo.
El cierre parcial de ventanillas y servicios en la SEP afectó a ciudadanos que acudían a realizar trámites administrativos y gestores de programas educativos. Padres y profesores que buscaban resolver expedientes en ventanillas relataron esperas prolongadas y la cancelación de citas, un impacto concreto en trámites cotidianos que ahora quedan en suspenso.
Este episodio ocurre en un contexto de tensión recurrente entre sectores magisteriales disidentes y el gobierno federal por la aplicación de políticas educativas y la regularización de plazas. La SEP, en su comunicado, enfatizó la necesidad de diálogo institucional y la obligación del Estado de garantizar el derecho a la protesta sin que ello implique daños a bienes públicos ni riesgo para la integridad de las personas.
Desde una mirada ciudadana, el equilibrio entre el derecho a manifestarse y la protección de servicios públicos es central: cuando una protesta cierra oficinas y suspende trámites, son familias y escuelas quienes pagan las consecuencias. Por ello, organizaciones de la sociedad civil y algunos líderes locales han llamado a retomar la mesa de negociación y priorizar soluciones que eviten más afectaciones.
La SEP informó a este medio que se encuentra revisando procedimientos internos para restablecer servicios cuanto antes y que colaborará con las autoridades para identificar responsabilidades. La CNTE, por su parte, mantiene la exigencia de respuestas puntuales y anuncia la posibilidad de nuevas acciones si no hay avances.
La situación deja dos urgencias claras: la reparación de los daños y la apertura de canales efectivos de diálogo. Si el objetivo es mejorar la educación pública, ambas partes deben volver a la mesa con voluntad para acordar soluciones que no penalicen a la comunidad escolar ni pongan en riesgo a trabajadores y servidores públicos.
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