Juchitán bajo alerta: ola de homicidios vuelve a poner a Oaxaca en foco
Oaxaca registró cuatro homicidios dolosos el martes 20 de octubre; dos ocurrieron en Juchitán, donde la violencia sigue imparable, informó El Imparcial de Oaxaca.
La noticia de ese martes revivió la preocupación entre familias y comerciantes de Juchitán. Según El Imparcial de Oaxaca, dos personas fueron asesinadas en municipios del Istmo, mientras que en el estado se contabilizaron cuatro homicidios dolosos en 24 horas. Estos hechos se suman a un patrón que, según informes del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), ha colocado a Oaxaca nuevamente entre las entidades con mayores tasas de homicidio en el país.
Para quienes habitan Juchitán la violencia no es una estadística fría: significa escuelas que cierran antes por inseguridad, mercados donde se siente menos gente y familias que dudan en salir por la noche. Un comerciante local contó a este diario que la afluencia en el mercado ha caído y que la gente pide más presencia policial; solicitudes que, dicen, no siempre se traducen en respuestas inmediatas.
Las autoridades estatales y la Fiscalía General de Oaxaca han reportado avances en investigaciones puntuales, pero la percepción ciudadana es que la respuesta no basta. Datos del SESNSP muestran variaciones mensuales que colocan a la entidad en una situación delicada en comparación con otras entidades, lo que exige medidas sostenidas y no solo reacciones a corto plazo.
Especialistas en seguridad pública consultados por este medio señalan que la prevención debe combinar tres frentes: refuerzo de la investigación criminal para llevar a los responsables ante la justicia; mayor y mejor presencia policial con acompañamiento comunitario; y políticas sociales para atender las causas profundas, como la falta de oportunidades laborales y educativas para jóvenes.
Organizaciones civiles y líderes comunitarios del Istmo han pedido a los gobiernos estatal y federal planes integrales que incluyan inversión en programas culturales, empleos locales y atención a la salud mental, además de acciones inmediatas en materia de seguridad. Estas voces coinciden en que la violencia se combate también con educación, trabajo y cultura, no solo con operativos.
La Fiscalía General de Oaxaca y la Secretaría de Seguridad Pública estatal tienen la responsabilidad de transparentar los avances de las investigaciones y de coordinarse con instancias federales cuando sea necesario. La ciudadanía exige claridad: saber cuántos casos han sido judicializados, qué resultados se han obtenido y qué mecanismos de protección se activan para víctimas y testigos.
Mientras tanto, en las calles de Juchitán se mantiene la incertidumbre. Madres y padres organizan recorridos colectivos por las tardes, comerciantes analizan turnos y vecinos exigen mesas de trabajo con autoridades. Es un llamado a la acción que no puede quedarse en declaraciones: la seguridad pública es una tarea compartida entre gobierno, sociedad y organizaciones.
El Imparcial de Oaxaca y los reportes del SESNSP confirman la urgencia del problema; ahora corresponde a las instituciones transformar los datos en políticas claras y duraderas. La ruta debe combinar justicia, prevención social y participación ciudadana para que Juchitán y Oaxaca recuperen la tranquilidad que merecen sus familias.
Fuentes: El Imparcial de Oaxaca; Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública; Fiscalía General de Oaxaca.
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