Inegi prende la alarma: trabajo infantil sigue afectando a uno de cada cinco menores en Oaxaca
Hasta 2025, uno de cada cinco niños y adolescentes ejercía trabajo infantil, revela el Instituto Nacional de Estadística y Geografía
Oaxaca está entre los estados más golpeados por el trabajo infantil, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. El recién difundido registro de INEGI muestra que la práctica no es un fenómeno marginal: hasta 2025, alrededor de uno de cada cinco infantes y adolescentes realizaba alguna actividad laboral, muchas veces en condiciones informales y sin protección social.
La estadística nos obliga a mirar más allá de un número. Para familias que sobreviven con salarios bajos o jornales irregulares, un niño que trabaje puede ser la diferencia entre comer y pasar hambre. Pero cuando la escuela abandona a un menor por la necesidad económica, el costo a largo plazo es alto: menos oportunidades, más vulnerabilidad y perpetuación de la pobreza.
INEGI identifica patrones que ya son familiares en el día a día oaxaqueño: presencia de la economía informal, falta de acceso efectivo a servicios de guardería y cuidado, y brechas educativas en comunidades rurales y urbanas marginadas. Ese cóctel vuelve al trabajo infantil una salida forzada más que una elección.
Las respuestas deben ser múltiples y coordinadas. Mejorar las redes de protección social, ampliar becas y apoyos condicionados a la asistencia escolar, fortalecer la inspección del trabajo en sectores como la agricultura y el comercio informal, y ampliar alternativas educativas y culturales en comunidades son medidas que muestran resultado cuando hay voluntad política y recursos.
Además de las acciones públicas, la sociedad civil y las comunidades tienen un papel clave: denunciar malas prácticas, apoyar proyectos comunitarios de cuidado y educación, y exigir transparencia en los programas sociales. El periodismo, la academia y las organizaciones locales pueden acompañar estos procesos con datos y vigilancia ciudadana.
Los números del INEGI no son destino inevitable. Reconocer la magnitud del problema es el primer paso para atacarlo con políticas concretas que cuiden a las familias y protejan el derecho a la infancia. Si queremos que las niñas y los niños de Oaxaca terminen la escuela y sueñen más allá del trabajo infantil, hace falta presupuesto, programas que funcionen en el territorio y la participación activa de toda la comunidad.
Fuente: INEGI
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