Petardos y reclamos: normalistas llevan la protesta al 27 batallón
Tras un mitin encabezado por los padres de los 43, estudiantes arrojaron artefactos caseros hacia el interior de una instalación militar vinculada a las investigaciones por Ayotzinapa.
Al término de un acto público en el que las madres y los padres de los 43 estudiantes desaparecidos encabezaron las intervenciones, un grupo de normalistas lanzó petardos y artefactos de fabricación casera hacia el interior del 27 Batallón de Infantería, una instalación que ha sido señalada en diversas indagatorias relacionadas con la desaparición de los jóvenes de Ayotzinapa, según familiares de los 43 y testigos presentes.
La acción —relatan participantes de la protesta— duró minutos y buscó, en palabras de los propios estudiantes, visibilizar la “impunidad persistente” y la desconfianza en el avance de las investigaciones. Los normalistas, de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, dijeron a familiares y a quienes cubrían la protesta que su enojo responde al estancamiento de las pesquisas y a lo que perciben como falta de claridad sobre el papel de diversas instituciones en el caso.
El 27 Batallón ha sido mencionado en informes y averiguaciones sobre los hechos de 2014, incluidos trabajos del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y diligencias de la Fiscalía General de la República (FGR). Estas referencias institucionales se han vuelto parte del reclamo público de las familias, que insisten en una investigación plena, independiente y con acceso a todas las pruebas.
Hasta el cierre de esta nota no había un parte oficial sobre daños, lesionados o detenciones. Fuentes cercanas a los organizadores señalan que la protesta fue contenida sin enfrentamientos mayores, aunque el ambiente se tornó tenso entre quienes exigían respuesta y personal militar destinado en la zona.
Para los familiares de los 43, entrevistados al término del mitin, la acción de los estudiantes es la expresión de una frustración acumulada: “No pedimos espectáculo, pedimos justicia”, comentaron a periodistas presentes, pidiendo a las autoridades avances concretos en la investigación y medidas de reparación. Estas voces, provenientes de familiares que han llevado la búsqueda por más de una década, remiten tanto a la memoria colectiva como al reclamo por garantías de no repetición.
Desde el punto de vista institucional, especialistas consultados por este medio recuerdan que actos como este complican la relación entre sociedad y Estado, pero también subrayan que la respuesta más eficaz es la transparencia en las pesquisas. La Fiscalía General de la República y la Secretaría de la Defensa Nacional figuran entre las instituciones cuyo actuar sigue bajo escrutinio público, según informes del GIEI y pronunciamientos de organizaciones de derechos humanos.
Este episodio vuelve a colocar en el centro la discusión sobre cómo se investigan violaciones graves a los derechos humanos en México y sobre la necesidad de mecanismos independientes que garanticen la verdad. Para avanzar, coinciden académicos y activistas, se necesita combinar la exigencia ciudadana —como la que mantienen las familias de los 43— con procedimientos judiciales claros y con protección efectiva para quienes denuncian.
La protesta de hoy, con petardos que encendieron tanto ruido como reclamos, es una llamada de atención: la búsqueda de verdad y justicia continúa y la sociedad mexicana, dicen familiares y estudiantes, seguirá movilizándose hasta conseguir respuestas.
Fuente: declaraciones de familiares de los 43, testimonios de normalistas de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos y reportes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y la Fiscalía General de la República (FGR).
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