Oaxaca honra a sus compositores con misa y la voz de quien dice: “Nací gitano y le canto al mundo”

Oaxaca — En el marco del Día del Compositor, la ciudad se reunió para recordar la labor creativa detrás de las melodías que forman parte de la vida cotidiana. Según relata El Imparcial de Oaxaca, la jornada incluyó una misa en la que participaron compositores, familiares y vecinos, y fue ocasión para escuchar historias de oficio y compromiso.

Entre quienes compartieron su trayectoria estuvo Matías Romero Solano, quien explicó que a lo largo de su vida ha compuesto cerca de 3 000 canciones. Romero no sólo habló de números; reflexionó sobre la relación entre el arte y la libertad, y pronunció la frase que dio eco en la celebración: «Nací gitano y le canto al mundo». Para él, la composición es una forma de nombrar el mundo y de reclamar espacio en la memoria colectiva.

La misa y el homenaje fueron organizados por colectivos culturales locales y contaron con la presencia de jóvenes músicos y estudiantes, que miran en estas figuras modelos para desarrollar talleres, proyectos comunitarios y programas escolares. La ceremonia puso en primer plano un hecho sencillo pero potente: detrás de cada canción hay trabajo, transmisión intergeneracional y, a menudo, pocas redes de apoyo institucional.

Desde la perspectiva de política cultural, el acto sirvió para visibilizar retos: registro de autoría, acceso a espacios para presentar obra, y financiamiento estable para creadores. Organizaciones y asistentes coincidieron en que reconocer y celebrar a los compositores debe ir acompañado de políticas públicas que garanticen condiciones de libertad creativa y sustento económico, así como programas que acerquen la composición a niñas, niños y comunidades indígenas.

La jornada, además de litúrgica, tuvo momentos de encuentro y crónica humana. Vecinos recordaron canciones que les han acompañado en festividades y en la cotidianidad; estudiantes expresaron su interés por aprender a componer; y varios autores coincidieron en que la música es una herramienta para construir identidad y resiliencia social.

Este homenaje en Oaxaca, reportado por El Imparcial de Oaxaca, funcionó como recordatorio: celebrar no es suficiente si no se traduce en acciones concretas que sostengan a quienes hacen la banda sonora del país. La apuesta de los asistentes fue clara: pasar de los aplausos a programas que garanticen derechos culturales, formación musical y reconocimiento digno del trabajo creativo.

La voz de Matías Romero y la de otros creadores quedó en el aire como invitación. Cantar —dijo uno de los presentes— es también poner en común una manera de ver el mundo. Ese gesto, cotidiano y colectivo, pide ser respaldado.

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