Sheinbaum podría impulsar candidatura al Mundial de Clubes 2029 pese a pérdidas
La Presidencia de la República evalúa apoyar la postulación de México para ser sede del Mundial de Clubes 2029, aun cuando los balances del último torneo organizado en el país no registraron ganancias netas, según fuentes del Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y de la propia Presidencia.
El argumento oficial, compartido con este diario por funcionarios cercanos al proyecto, no es puramente contable: el gobierno valora el «clima de bienestar general» que generan eventos de esta magnitud —más allá de ingresos inmediatos— y lo considera estratégico de cara a 2030. En palabras sencillas, dicen, se trata de invertir en una imagen y una dinámica social que favorezca el turismo, el empleo temporal y la revitalización de espacios públicos.
La candidatura, que en principio sería para el Mundial de Clubes organizado por la FIFA, enfrenta sin embargo dos realidades que deben sopesarse. Por un lado, informes preliminares citados por la SHCP apuntan a que el torneo anterior no dejó un excedente económico para las arcas públicas; por otro, autoridades de la Secretaría de Turismo (SECTUR) y de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) destacan beneficios indirectos: mayor ocupación hotelera en zonas urbanas y flujo de visitantes a comercios locales.
Para entenderlo con una metáfora: es como pagar la entrada a una feria que no te reembolsa el costo, pero deja puestos de trabajo, clientes para negocios y calles llenas de vida que, según el gobierno, se traducen en capital social y político hacia 2030. Esa visión no convence a todos.
Especialistas económicos consultados por este periódico consideran que, si el objetivo es el desarrollo local, debe haber reglas claras: contratos transparentes, auditorías por parte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y compromisos de legado urbano. Sin esos candados, advierten, el riesgo es que el gasto público se diluya sin beneficios sostenibles.
En las plazas y mercados, comerciantes y organizadores culturales reportan experiencias mixtas: algunos tuvieron semanas de altas ventas durante el torneo; otros vieron subidas de precio en insumos y no obtuvieron contratos estables después del evento. Esa diversidad de impactos es precisamente lo que obliga a ponderar más que el simple resultado contable.
Fuentes de la Presidencia aseguran que cualquier respaldo estaría condicionado a un plan que priorice programas sociales, formación laboral y reutilización de instalaciones. La FMF y representantes de clubes han mostrado interés en participar en esquemas que integren inversión privada y compromiso social, pero subrayan la necesidad de diálogo con gobiernos locales y ciudadanía.
En suma, la posible decisión de apoyar la candidatura para 2029 será evaluada con una mezcla de criterios: económicos, sociales y políticos. Que el torneo anterior no haya dejado ganancias no cierra la puerta automáticamente; obliga a diseñar un proyecto más responsable y transparente. Desde el gobierno se presenta como una apuesta a largo plazo; desde la sociedad, muchos piden garantías para que la apuesta valga la pena.
Fuentes: Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Presidencia de la República, Secretaría de Turismo, Federación Mexicana de Fútbol y FIFA.
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