Morena nombra coordinadores en tres estados y no publica las encuestas que los avalan
Rosa María Bayardo Cabrera en Colima, Pablo Gutiérrez Lazarus en Campeche y Nora Ruvalcaba en Aguascalientes son las designaciones que han generado cuestionamientos por falta de transparencia
Morena oficializó esta semana la designación de coordinadores estatales en Colima, Campeche y Aguascalientes, sin que hasta ahora se hayan hecho públicas las encuestas o criterios técnicos que habrían respaldado esas decisiones. La información fue consignada por El Imparcial de Oaxaca y ha despertado críticas entre líderes locales y actores de la oposición.
Las figuras escogidas —Rosa María Bayardo Cabrera, Pablo Gutiérrez Lazarus y Nora Ruvalcaba— llegan a sus cargos con mandato desde la dirigencia nacional del partido. Para militantes y simpatizantes que esperaban procesos internos más abiertos, la ausencia de datos públicos sobre los sondeos que justifican los nombramientos reduce la confianza y alimenta la sensación de decisiones tomadas a puerta cerrada.
Desde una mirada ciudadana, los coordinadores estatales no son solo cargos orgánicos: su papel influye en la estrategia electoral, la relación con gobiernos locales y la ejecución de programas sociales en cada entidad. Cuando las bases perciben opacidad, aumenta la desafección y se complica la articulación territorial que necesita el partido para avanzar en propuestas de salud, educación y movilidad social.
En respuesta a las críticas, allegados al partido han argumentado la necesidad de nombramientos rápidos para organizar la estructura rumbo a los próximos procesos electorales. Sin embargo, la falta de transparencia dificulta verificar si las decisiones se basaron en métricas de competitividad, representación o consenso interno.
Actores de la oposición han pedido que se publiquen las encuestas y los criterios de selección, mientras que voces internas llaman a abrir espacios de diálogo con militantes y liderazgos locales. Expertos en democracia interna señalan que publicar metodología y resultados fortalecería la legitimidad de los coordinadores y reduciría sospechas de cuotas o arreglos.
Frente a este escenario, hay dos tareas claras: que Morena haga públicas las encuestas y criterios usados, y que los coordinadores asuman un ejercicio de rendición de cuentas con las bases. Sin esos pasos, la percepción de cierre interno puede restar fuerza a iniciativas de bienestar y a la capacidad de movilización social que, en México, suele decidir mucho en contiendas cerradas.
El Imparcial de Oaxaca documentó las designaciones; corresponde ahora a la dirigencia nacional y a los nombrados ofrecer claridad. La democracia interna no se alimenta solo de nombres, sino de reglas visibles y explicaciones que conecten con la ciudadanía afectada por esas decisiones.
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