Miguel Torruco Garza se integra al equipo de Harfuch en relevo de Esthela Damián

A partir de enero se integrará a la Subsecretaría de Seguridad y Protección Ciudadana con una encomienda relacionada con el deporte y la cultura.

Ciudad de México. Según un comunicado de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Miguel Torruco Garza se incorporará en enero a la estructura encabezada por Omar García Harfuch, en sustitución de Esthela Damián. La dependencia señala que su encomienda principal será diseñar e impulsar políticas que vinculen deporte y cultura con la prevención del delito.

La llegada de Torruco Garza, hijo del exsecretario de Turismo Miguel Torruco Marqués, marca un giro hacia estrategias de prevención social que apuestan por espacios culturales y deportivos como alternativas a la criminalidad. La Secretaría citada recuerda que estas acciones buscan complementar el despliegue operativo con intervenciones comunitarias.

La evidencia internacional y nacional respalda el uso de la cultura y el deporte como herramientas de prevención. Según la UNESCO, las actividades culturales y educativas fortalecen la cohesión social y ayudan a reducir factores de riesgo asociados a la violencia. Organizaciones civiles en todo el país han pedido, desde hace años, mayor inversión sostenida en programas de este tipo.

Lo que se espera del nuevo subsecretario, según fuentes internas de la Secretaría, incluye:

  • Diseñar programas de prevención social centrados en jóvenes en zonas con alta incidencia delictiva.
  • Coordinar con alcaldías y comunidades la rehabilitación de espacios públicos para uso cultural y deportivo.
  • Articular fondos y aliados —sector público, sociedad civil y organizaciones deportivas— para proyectos locales sostenibles.

El relevo también pone sobre la mesa retos importantes. Esthela Damián deja la Subsecretaría mientras persisten demandas ciudadanas por resultados concretos en materia de prevención, transparencia en el manejo de recursos y evaluación de impacto. La nueva estrategia deberá mostrar mecanismos claros de rendición de cuentas y metas medibles para no quedarse en buenos propósitos.

Especialistas en prevención social consultados por este periódico recuerdan que programas bien diseñados requieren tiempo, continuidad presupuestaria y participación comunitaria. Un parque rehabilitado o una escuela de formación deportiva son útiles, pero su efecto depende de acompañamiento educativo, oportunidades laborales y acceso a servicios básicos.

Desde la Secretaría, señalan que la coordinación con gobiernos locales será clave. Para los vecinos de las zonas beneficiadas, el cambio puede traducirse en más actividades para jóvenes, prevención del ocio asociado a riesgos y recuperación de espacios públicos. Para que eso ocurra, piden desde la sociedad civil un papel activo: vigilar, proponer y exigir evaluación.

En los próximos días la Secretaría ofrecerá más detalles sobre el plan operativo y la calendarización de acciones. Mientras tanto, la transición abre un debate práctico: ¿pueden deporte y cultura convertirse en ejes reales de seguridad, o serán complementos simbólicos sin recursos ni seguimiento? La respuesta dependerá tanto de la voluntad institucional como de la participación de las comunidades.

Fuente: Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana; UNESCO (contexto sobre cultura y desarrollo).

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