Movilización en la capital exige freno al fracking y sanciones a Petróleos Mexicanos
Centenares de activistas, vecinos y colectivos ambientalistas marcharon hoy por el centro de Ciudad de México para pedir el fin inmediato de la práctica conocida como fracking y sanciones contra Petróleos Mexicanos. La protesta ocurre 10 días después de que la Presidencia confirmara el inicio de estudios para extraer gas no convencional, con especial atención en Coahuila, una decisión que los participantes califican de riesgo para la salud y el agua de las comunidades.
“No queremos que nuestro suelo y nuestras fuentes de agua se vendan por una promesa de gas barato”, dijo una manifestante que participó en la marcha. Los grupos reclamaron además transparencia en las autorizaciones y que las instituciones investiguen posibles irregularidades en operaciones vinculadas a Pemex.
La exigencia de los manifestantes se apoya en el argumento de que México depende fuertemente de importaciones: según la Secretaría de Energía, alrededor del 75 % del gas que se consume en el país proviene de Estados Unidos. Para muchos activistas esa dependencia no justifica abrir nuevas opciones extractivas que, afirman, dañan el medio ambiente y la vida rural.
El clamor en las calles estuvo acompañado de datos y demandas concretas: moratoria inmediata a perforaciones con fracking, auditoría pública a contratos y prácticas de Pemex —Petróleos Mexicanos—, y un plan de transición hacia fuentes renovables que priorice empleo local y salud pública. Los organizadores pidieron diálogo con autoridades federales y locales, así como la participación de comunidades afectadas en cualquier decisión sobre territorios y agua.
Desde el gobierno, la Presidencia señaló hace días que los estudios buscan reducir la dependencia energética de Estados Unidos; no obstante, activistas y especialistas consultados en la marcha cuestionaron cómo se medirán los impactos ambientales y sociales. Al cierre de la nota, Pemex no había emitido una respuesta pública a las demandas de los manifestantes.
Para quien vive en colonias urbanas o municipios rurales, el debate no es técnico: se resume en agua potable, salud y posibilidad de seguir cultivando o viviendo sin temer fugas, sequías o sismos inducidos. “Es una elección sobre qué país queremos: más petróleo y riesgo, o inversión en energía limpia y empleo digno”, dijo otro participante.
La protesta en la capital terminó sin incidentes mayores, pero con la advertencia de que los colectivos mantendrán vigilancia y buscarán canales de diálogo. Queda abierto el reto para las autoridades: traducir el anuncio de estudios y la intención de soberanía energética en políticas que expliquen, compensen y prevengan daños comprobables, y que integren a la ciudadanía en las decisiones.
Reporte basado en declaraciones de manifestantes y datos de la Secretaría de Energía y la Presidencia, recabados en la movilización de hoy en Ciudad de México.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por Aristegui Noticias .
