Colectivos capitalinos exigen fin del fracking y acusan a Pemex de devastación
La protesta ocurre diez días después de que la presidenta Claudia Sheinbaum confirmara estudios para extraer gas no convencional; activistas advierten riesgos ambientales y sociales.
Decenas de activistas se congregaron esta mañana en la Ciudad de México para exigir al gobierno federal la suspensión de cualquier plan relacionado con el fracking y denunciar lo que llamaron «la devastación operada por Pemex» en regiones petroleras. La movilización, registrada por La Jornada, buscó visibilizar los efectos que, según los manifestantes, ya se sienten en comunidades rurales y en acuíferos cercanos a proyectos extractivos.
Los colectivos señalaron que la protesta llega diez días después de que la presidenta Claudia Sheinbaum anunciara el inicio de estudios para explotar gas no convencional, en particular en zonas de Coahuila, con el objetivo oficial de reducir la dependencia del gas proveniente de Estados Unidos. Según datos oficiales citados por los organizadores, alrededor del 75% del gas consumido en México proviene de ese país, lo que explica la urgencia del gobierno por diversificar el suministro.
En la explanada, representantes de comunidades afectadas contaron historias concretas: pozos secos, olores extraños, y miedo a la contaminación del agua que riega sus siembras. «No queremos que nos prometan empleo si luego nos dejan sin agua y sin tierras», dijo una de las voceras, cuya identidad fue resguardada por seguridad. Los testimonios recogidos por La Jornada intentaron poner rostro a los datos y mostrar el impacto cotidiano que teme la población.
Los activistas demandaron que se retire cualquier permiso relacionado con fractura hidráulica y que se abra un proceso de consulta libre, previa e informada con las comunidades afectadas, como lo establece la legislación y los estándares internacionales. También exigieron transparencia en los contratos de Pemex y auditorías ambientales independientes.
Desde el gobierno se ha argumentado que explorar gas no convencional puede fortalecer la seguridad energética y disminuir la compra al exterior. Sin embargo, para los colectivos esa postura no explica los riesgos locales ni los accidentes pasados atribuibles a prácticas extractivas. «No es progreso si los que pagan son los más vulnerables», expresó otro participante.
Expertos en energía consultados por medios y citados por organizadores advierten que cualquier decisión debe considerar alternativas más limpias y programas de transición energética que prioricen la salud y el trabajo local. Activistas propusieron impulsar proyectos de eficiencia energética, energías renovables y empleo ligado a la restauración ambiental como vías para reducir la dependencia externa sin repetir daños.
La protesta en la capital fue pacífica y terminó con la entrega de un pliego petitorio a una representación de la Secretaría de Energía. Los colectivos anunciaron que preparan foros informativos y acciones de seguimiento en Coahuila y otras entidades para presionar por consultas y estudios independientes.
La disputa entre el objetivo estatal de seguridad energética y las demandas sociales sobre salud ambiental plantea una encrucijada que, según los activistas, debe resolverse con datos transparentes, diálogo real y prioridad al cuidado del territorio. La Jornada seguirá el desarrollo de estos procesos y los espacios de consulta que puedan abrirse, mientras comunidades y colectivos organizan su respuesta ciudadana.
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