Jubilados toman las calles y exigen quitar a los «aviadores» del IEEPO
Regresaron a las movilizaciones y, otra vez, desquiciaron el norte de la ciudad. Jubilados del sector educativo se plantaron frente a oficinas del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) para pedir la depuración inmediata de la nómina y el fin de los llamados «aviadores». La protesta, contó El Imparcial de Oaxaca, reunió a personas que reclaman años de irregularidades que afectan su pensión y la prestación de servicios educativos.
Los manifestantes aseguran que existen plazas y sueldos asignados a personal que no cumple con sus funciones, lo que reduce recursos destinados a salarios legítimos, al mantenimiento y a la atención a escuelas. «Nos roban a los trabajadores de base y a los jubilados», dijo uno de los asistentes, mientras otros señalaron que la situación pone en riesgo sus pensiones y prestaciones por la mala administración de recursos.
La movilización bloqueó puntos clave en la parte norte de la ciudad durante varias horas, provocando congestión vial y obligando a autoridades locales a desviar el tránsito. Los jubilados colocaron mantas con demandas concretas: revisión de la nómina, auditoría pública, sanciones a responsables y garantías de que las pensiones no serán recortadas ni usadas para cubrir irregularidades administrativas.
El fenómeno de los «aviadores» no es nuevo en la administración pública: consiste en la existencia de plazas o percepciones para personas que no laboran efectivamente. Para quienes protestan, la presencia de estos puestos encubre prácticas clientelares y erosiona la sustentabilidad financiera del sistema educativo estatal. «Si no se limpia la nómina, las prestaciones de la verdadera plantilla están en riesgo», advirtieron los manifestantes a El Imparcial de Oaxaca.
Desde el punto de vista institucional, los jubilados demandan respuestas claras y acciones verificables. Plantean cuatro pasos mínimos: una auditoría externa a la nómina del IEEPO, la publicación de los resultados con identificación de responsabilidades, la restitución de plazas a quienes legítimamente deben cubrirlas y un compromiso formal para proteger las prestaciones de los pensionados.
En el terreno político y administrativo, la exigencia se conecta con reclamos más amplios de transparencia y control del gasto público. Expertos consultados por este medio coinciden en que las auditorías y los procesos sancionadores deben ser técnicos y apegados a la ley, pero también públicos, para recuperar la confianza de la comunidad educativa.
Los efectos cotidianos son palpables: familias que dependen de una pensión temen recortes, escuelas con carencias no ven solucionados sus problemas y la credibilidad de las instituciones se deteriora. Para los jubilados, la protesta es una llamada de alerta: si no se actúa, la calidad de la educación y la seguridad social de quienes dedicaron décadas al servicio público quedarán más vulnerables.
La movilización busca además sumar a la ciudadanía: piden que padres de familia, maestros activos y organizaciones civiles presionen para que se transparenten nóminas y contratos. «No es un conflicto de viejos contra el gobierno, es una defensa por la educación pública y la justicia laboral», manifestaron.
El Imparcial de Oaxaca documentó la jornada y los reclamos; hasta el cierre de esta nota, las autoridades del IEEPO no habían emitido un pronunciamiento formal que confirmara medidas concretas. Queda la pregunta sobre el calendario de respuesta: sin acciones rápidas y verificables, las movilizaciones podrían continuar y escalar.
En términos prácticos, la salida que proponen los jubilados combina control administrativo y participación social: auditorías independientes, acceso público a la información de la nómina, sanciones legales donde proceda y mesas de diálogo con representantes de los trabajadores y del propio IEEPO. Esa ruta, sostienen, permitiría resolver irregularidades sin poner en riesgo derechos adquiridos.
La jornada dejó una imagen clara: pensionados organizados, exigencias administrativas y una ciudad alterada por la protesta. La historia continúa y la próxima semana podría definirse si la institución responde con transparencia o si las movilizaciones se convierten en un conflicto prolongado que afecte, una vez más, la vida cotidiana en la capital oaxaqueña.
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