Empoderar a los niños y adolescentes en el uso de las redes sociales es la clave, mucho antes que pensar en prohibirlas. Esa es la contundente recomendación que surge del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna). Lejos de caer en el alarmismo, la propuesta se enfoca en dotar a las nuevas generaciones de las herramientas necesarias para navegar el mundo digital de forma segura y responsable.

La idea, impulsada por una reciente campaña informativa, es clara: en lugar de intentar cerrarles las puertas a un espacio que, para bien o para mal, es parte de su realidad, lo que se necesita es enseñarles a abrir esas puertas con conocimiento. Se trata de un cambio de paradigma que pone el foco en la prevención y la educación, entendiendo que la prohibición, como en tantos otros ámbitos, rara vez es la solución más efectiva a largo plazo.

Alonso Pérez Avendaño, vocero de esta iniciativa, lo explica de forma sencilla: estamos ante un mundo donde el acceso a plataformas digitales es cada vez más temprano e inherente a la vida cotidiana. Intentar aislar a los jóvenes de esto es como querer que aprendan a nadar sin meterlos en el agua. Lo que Sipinna propone es darles el flotador, las clases y la supervisión para que se desenvuelvan con seguridad.

La campaña se centra en informar a los menores sobre sus derechos, y esto incluye, de manera explícita, el derecho al acceso a las tecnologías de la información y la comunicación. Pero no se trata solo de acceso, sino de un acceso con conciencia. Se busca que entiendan los riesgos potenciales, como el ciberacoso, la exposición a contenido inapropiado o la desinformación, pero sobre todo, que aprendan a identificar estas amenazas y a responder ante ellas.

Pensemos en la diferencia entre un niño que recibe un cuchillo y se le dice «no lo toques», versus un niño al que se le explica cómo usarlo para cortar alimentos de forma segura. La segunda opción no solo le permite realizar una tarea útil, sino que minimiza los riesgos de accidentes. Con las redes sociales pasa algo similar.

La importancia de la alfabetización digital

Puntualiza Quadratín o que Sipinna promueve es una verdadera alfabetización digital. Esto va más allá de saber manejar un dispositivo. Implica desarrollar un pensamiento crítico para discernir la veracidad de la información, comprender la importancia de la privacidad en línea, y saber cómo construir una identidad digital positiva y segura. Es enseñarles a ser ciudadanos digitales responsables.

Los retos son evidentes. La velocidad con la que evolucionan las plataformas y las tendencias en línea puede ser abrumadora. Sin embargo, la respuesta no puede ser la negación o la restricción. Es un llamado a padres, educadores y a la sociedad en general a involucrarse activamente en la formación de los niños y adolescentes en este ámbito.

Las estadísticas, aunque a veces difíciles de recopilar con exactitud, muestran una penetración cada vez mayor de internet y redes sociales entre los menores de edad. Ignorar esta realidad sería irresponsable. La propuesta de Sipinna, entonces, se presenta como un camino constructivo, que busca empoderar a las infancias para que se conviertan en usuarios conscientes y críticos, capaces de aprovechar las oportunidades que ofrece el mundo digital, al tiempo que se protegen de sus peligros.

En resumen, la recomendación de Sipinna es un llamado a la acción proactiva. En lugar de construir muros virtuales, se trata de construir puentes de conocimiento y seguridad. Es apostar por una infancia empoderada, capaz de enfrentar los desafíos del siglo XXI con las herramientas adecuadas, y no con prohibiciones que, a menudo, solo logran posponer o redirigir los problemas.