Imss-Bienestar Oaxaca reporta abasto superior al 80 % y atención médica integral tras el accidente ferroviario
El sistema IMSS-Bienestar en Oaxaca mantiene un abasto promedio de medicamentos del 81 por ciento en las unidades de salud del estado y garantiza la atención médica continua en hospitales y centros de salud de todas las regiones, informó Jesús Alejandro Ramírez Figueroa, coordinador estatal del organismo.
Tras el accidente ferroviario ocurrido en la entidad, explicó Ramírez Figueroa, IMSS-Bienestar activó protocolos de respuesta para asegurar la atención de víctimas y la continuidad de los servicios: refuerzo de personal en las unidades afectadas, distribución prioritaria de insumos y coordinación con otras instancias de salud para traslado y evaluación de pacientes. La institución, señaló, enfocó esfuerzos en mantener operativos los servicios de urgencias, hospitalización y atención primaria.
La cifra del 81 por ciento que reporta la dependencia corresponde a un promedio estatal en cuanto a existencia de fármacos en las clínicas y hospitales bajo su responsabilidad. Se trata de un indicador útil para medir disponibilidad, pero no elimina la necesidad de vigilancia permanente: algunos medicamentos de alta demanda o tratamiento crónico pueden presentar variaciones por región, advirtió la coordinación estatal.
Para la población, esto significa que la mayoría de quienes requerían atención tras el siniestro pudieron acceder a consultas, curaciones y seguimiento. Sin embargo, fuentes del propio IMSS-Bienestar reconocen que el reto sigue siendo garantizar que los insumos lleguen con regularidad a zonas rurales y comunidades indígenas, donde las rutas de distribución son más complejas y la demanda puede concentrarse tras eventos masivos.
En palabras de Jesús Alejandro Ramírez Figueroa, la prioridad fue evitar interrupciones en la atención: “Se redoblaron rutas de abasto y se priorizó a las unidades con mayor afluencia”, señaló el coordinador estatal. IMSS-Bienestar también informó que se mantendrá la vigilancia epidemiológica y el acompañamiento médico a quienes requieran rehabilitación o tratamiento prolongado.
La respuesta institucional, además de los insumos, incluyó refuerzos de personal y la activación de redes de referencia para pacientes que necesitaran servicios especializados fuera de la localidad. Estas medidas buscan acortar tiempos de atención y reducir el impacto en familias que, tras el accidente, enfrentan no solo lesiones sino también trámites y desplazamientos.
En este escenario, persisten dos desafíos claros: completar el abasto al cien por ciento y mejorar la logística en comunidades de difícil acceso. La nota positiva es que, según el informe de IMSS-Bienestar, la estructura de hospitales y centros de salud estuvo en condiciones de responder y se mantuvo la atención integral en la mayoría de las regiones.
Desde una perspectiva ciudadana, es importante que las autoridades mantengan información transparente sobre los inventarios y los criterios de priorización, para que la población conozca dónde y cómo acceder a medicamentos y atención. También es necesario impulsar mecanismos comunitarios de apoyo y comunicación para detectar faltantes y necesidades específicas en tiempo real.
La situación exige seguimiento: comprobar que los refuerzos y las entregas anunciadas se traduzcan en disponibilidad real en los consultorios y farmacias de las comunidades. El reporte del IMSS-Bienestar es un primer dato alentador, pero la evaluación a pie de campo y la voz de las comunidades serán determinantes para saber si la respuesta fue suficiente y sostenida.
El llamado final, desde la coordinación estatal, es a la corresponsabilidad: que autoridades estatales y federales continúen coordinando esfuerzos, que la sociedad se informe y participe, y que las instituciones sanitarias mantengan la atención centrada en las personas más afectadas por el accidente ferroviario.
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