Artesanía de Todos Santos en riesgo: productos importados desplazan oficio y memoria
En las calles y talleres de Todos Santos, Oaxaca, el latido de la artesanía se escucha más débil. Artesanos locales cuentan que el mercado se llena de objetos baratos importados de China que imitan colores y formas tradicionales, pero no el tiempo ni la historia que hay detrás de cada pieza. Según reportes recabados por El Imparcial de Oaxaca, esta competencia ha reducido ventas y empuja a familias enteras a abandonar oficios que llevan generaciones.
“Nos compran lo más barato; la gente prefiere decoración lista y barata antes que una pieza hecha a mano”, dice uno de los artesanos consultados. Además del precio, hay otro factor: muchas compras para espacios públicos y comercios privilegian productos industriales sobre lo local. Esa preferencia convierte la artesanía en objeto de decoración, no en motor económico ni en patrimonio vivo.
El impacto no es solo económico. Tradiciones como los tapetes de arena, que eran parte de celebraciones comunitarias, hoy quedan en el olvido porque las nuevas generaciones ven pocas oportunidades. Cuando el oficio deja de ser viable, también desaparecen técnicas, diseños y la transmisión entre abuelos y nietos.
Las soluciones no son fáciles, pero existen caminos concretos que proponen autoridades locales, organizaciones civiles y los propios artesanos. Plantean fortalecer el etiquetado de origen para que el consumidor identifique claramente lo hecho a mano; impulsar compras públicas responsables que privilegien productos locales en escuelas, edificios municipales y ferias; y apoyar esquemas de comercialización colectiva y capacitación para llegar a mercados turísticos y digitales sin intermediarios dañinos.
La experiencia de otras regiones muestra que las ferias regionales, el apoyo a cooperativas y los programas de certificación pueden aumentar ingresos y recuperar visibilidad. Para que estas medidas funcionen se requiere coordinación: políticas públicas con presupuesto y seguimiento, educación al consumidor sobre el valor cultural de una pieza hecha a mano, y trabajo comunitario para mantener vivas las técnicas.
Mientras tanto, los artesanos de Todos Santos siguen haciendo su trabajo con la esperanza de que la comunidad y las autoridades reconozcan que detrás de cada tejido y objeto hay más que un producto: hay identidad, historia y futuro. Como apunta El Imparcial de Oaxaca, preservar la artesanía no es solo un asunto económico; es una decisión sobre qué memoria cultural queremos conservar.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El imparcialoaxaca .
