Artesanos de Todos Santos resisten frente a la llegada masiva de productos chinos
La decoración del gobierno y en negocios no es artesanía; tapetes de arena, en el olvido
Todos Santos, B.C.S. — En las calles del centro histórico, donde antes se escuchaba el olor de la lija y el murmullo de las manos que trabajan barro y palma, hoy se ve otra realidad: mesas repletas de objetos idénticos entre sí, hechos en serie y traídos desde China. Esa avalancha de productos baratos ha cambiado el paisaje económico y cultural, y muchos artesanos locales se sienten desplazados.
“Antes vendía mis cestas en la plaza; ahora vienen turistas y compran lo primero que ven porque cuesta menos”, dice María Rivas, artesana que ha trabajado la palma por más de 20 años. Su testimonio coincide con lo que reporta El Imparcial de Oaxaca: importaciones de piezas decorativas han aumentado y compiten directamente con el trabajo hecho a mano.
La competencia no es solo económica. Los artesanos consultados señalan que la decoración de oficinas públicas y algunos comercios ha preferido piezas producidas en serie por su bajo costo, y no materiales o diseños locales. “La decoración del gobierno y en negocios no es artesanía; tapetes de arena, en el olvido”, resume Juan Pérez, promotor cultural del pueblo, para describir cómo tradiciones como el tapete de arena —obra efímera y comunitaria en festividades— han quedado relegadas.
¿Qué está en juego? Más que ventas: identidad, saberes y tiempo de vida laboral. La artesanía local se basa en técnicas transmitidas de generación en generación; su valor no solo es el objeto sino la historia detrás. Cuando el mercado opta por lo más barato, se rompe la cadena de aprendizaje y se pone en riesgo la continuidad de oficios.
Las causas son múltiples. Empresarios y artesanos coinciden en que la diferencia de precio es difícil de combatir; los productos importados aprovechan escalas de producción y costos laborales mucho menores. A ello se suma la ausencia de etiquetado claro en muchos puntos de venta y la falta de políticas públicas locales que prioricen la compra a productores del municipio.
Existen iniciativas para mitigar el impacto: ferias artesanales, talleres para añadir valor a las piezas y rutas turísticas que promuevan el consumo responsable. Sin embargo, para que estas acciones sean eficaces se requiere coordinación: apoyo financiero para insumos, formación en comercialización y reglas más estrictas sobre origen de los productos en ferias y mercados municipales.
Desde una perspectiva institucional, las compras públicas pueden ser una palanca efectiva: destinar un porcentaje de adquisiciones a bienes culturales y decorativos hechos por artesanos locales. También ayudaría el fortalecimiento de cooperativas para reducir costos de comercialización y la creación de un sello de autenticidad municipal que distinga lo hecho a mano.
Ciudadanos y visitantes tienen un papel concreto: optar por piezas con historia, preguntar por el autor y preferir mercados donde se explique el proceso. Comprar artesanía no es solo pagar un objeto; es invertir en la continuidad de oficios y en la economía local.
La situación en Todos Santos es un ejemplo de un fenómeno más amplio en México: mercados que favorecen lo importado por precio, y no siempre por calidad o valor cultural. Como periodista joven y testigo de este cambio, considero que preservar la artesanía requiere medidas públicas claras, apoyo comunitario y decisiones de consumo informadas.
El Imparcial de Oaxaca ha documentado el aumento de estas importaciones y testimonios similares en la región. Si las autoridades locales, los comerciantes y la ciudadanía no actúan juntos, corremos el riesgo de que los nombres de los artesanos terminen siendo solo una placa en una tienda donde ya no se reconoce el trabajo manual.
Qué puede hacer la comunidad
Apoyar ferias locales, exigir etiquetado de origen en mercados, promover compras públicas responsables y sumar a escuelas y jóvenes a talleres para mantener vivas las técnicas tradicionales.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El imparcialoaxaca .
