Iglesia denuncia trato desigual de la 4T: fervor por el fútbol, recelo ante la reconstrucción
Por [Tu nombre], Ciudad de México. — El órgano dirigido por el arzobispo primado Carlos Aguiar Retes pidió este fin de semana aplicar el mismo impulso ciudadano que rodea al fútbol a los grandes problemas públicos: “llevar el ‘¿Y si, sí?’ a los problemas de México”, dijo la Conferencia del Episcopado Mexicano en un comunicado, según reportó La Jornada.
La advertencia de la Iglesia llega en un momento en el que, a juicio de sus representantes, el gobierno de la Cuarta Transformación muestra señales de doble criterio: confianza y celebración cuando se trata de eventos deportivos —y de la unidad que estos generan—, pero desconfianza y lentitud cuando se trata de la reconstrucción de viviendas y espacios públicos afectados por sismos y desastres naturales.
En su pronunciamiento la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) subrayó la importancia de la participación social y de la transparencia en la asignación de recursos para la reconstrucción. Ese reclamo fue reprodu-ci-do por medios nacionales como El Universal, que también ha cubierto las críticas de organizaciones civiles sobre la tardía entrega de obras y apoyos tras los sismos de 2017 y posteriores.
Para muchas familias que vivieron el colapso de viviendas, la exhortación de la Iglesia toca un nervio cotidiano. Vecinos consultados en colonias afectadas por los terremotos relatan que siguen viviendo en casas provisionales, con trámites largos y documentos que se pierden entre dependencias, lo que contrasta con la rapidez con que el país se moviliza cuando se trata de grandes eventos que generan entusiasmo colectivo.
El diagnóstico echa luz sobre dos discusiones públicas: la necesidad de mecanismos claros y auditablemente transparentes para la reconstrucción, y la forma en que el discurso oficial moviliza o desactiva la confianza ciudadana. La CEM propone que el mismo espíritu de “sí podemos” que mueve a los aficionados —cuando llenan estadios o apoyan a una selección— se traduzca en apoyo social y político a la rehabilitación de barrios y escuelas.
Desde la perspectiva del gobierno federal, la administración de la 4T ha defendido en ocasiones su modelo de atención a desastres y ha señalado que prefiere esquemas distintos a los tradicionales fondos públicos, buscando evitar corrupción. Sin embargo, organizaciones civiles y académicos han documentado vacíos en supervisión, tiempos de respuesta prolongados y falta de información clara sobre recursos destinados a la reconstrucción.
La llamada de la Iglesia no es solo una queja: es una invitación a convertir la confianza y la participación ciudadana en instrumentos de justicia social. En sus declaraciones, la CEM pidió que se facilite la participación de las comunidades afectadas en las decisiones, se publique información accesible sobre contratos y avances, y se agilicen recursos para que las familias recuperen su vida cotidiana.
En términos prácticos, eso implicaría protocolos más simples para trámites de reparación, plazos concretos con sanciones por incumplimiento y auditorías públicas que permitan a la población verificar que los recursos llegan a quienes los necesitan. Son propuestas que buscan reducir la brecha entre la retórica del gobierno y la experiencia de quienes esperan una vivienda digna.
Al cierre de esta nota no se había recibido una respuesta formal desde Palacio Nacional al llamado reciente del Episcopado. Lo que sí queda claro es que la metáfora del “estadio” puede servir: cuando la sociedad se siente convocada y hay reglas claras, la energía colectiva puede transformarse en obras visibles. La pregunta, como planteó la Iglesia, es si ese mismo impulso se aplicará ahora a reconstruir hogares y confianza.
Fuentes: Conferencia del Episcopado Mexicano, La Jornada, El Universal.
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