Fuerte nómina en el IEEPO: 468 personas recibieron más de 100 mil pesos en seis meses
Profesores de diversas normales aparecen en la llamada «lista dorada» al inicio de 2026, según El Imparcial de Oaxaca.
Al cierre del primer semestre de 2026, 468 personas vinculadas al Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) cobraron más de 100 mil pesos cada una en ese periodo, revela una revisión de nómina publicada por El Imparcial de Oaxaca. Entre los nombres destacan docentes de varias normales rurales que figuran en lo que medios locales han llamado la «lista dorada».
Los montos, que incluyen percepciones ordinarias y extraordinarias, encendieron dudas entre padres de familia y organizaciones civiles. Para entenderlo: 100 mil pesos en seis meses equivale a más de lo que muchas familias o trabajadores reciben en un año, y para el sistema educativo estatal representa una suma significativa cuando se compara con las necesidades de infraestructura y recursos en escuelas de comunidades marginadas.
Desde una mirada institucional, la nómina es la cara más visible del gasto en educación. Desde la comunidad, se pregunta si esos pagos responden a plazas legítimas, horas extra justificadas, comisiones o pagos retroactivos. La respuesta no es única: especialistas consultados por este medio señalan que pueden confluir varias causas —plazas automáticas, compensaciones por funciones administrativas, regularizaciones salariales y, en algunos casos, errores en el registro—, pero insisten en la necesidad de mayor transparencia.
Organizaciones y representantes magisteriales han pedido que la Secretaría de Educación y el propio IEEPO publiquen desagregados claros: quiénes son los beneficiarios, la naturaleza de cada percepción y si existen plazas fantasma o duplicadas. El reclamo también viene de ciudadanos que ven la desigualdad: escuelas sin materiales, sin agua potable o sin maestros de planta conviven con pagos que, en conjunto, alcanzan cifras millonarias.
¿Qué puede hacerse? Primero, una auditoría pública y accesible, con resultados explicados en lenguaje claro para que la comunidad escolar entienda qué se pagó y por qué. Segundo, regularizar plazas y salarios conforme a la ley y con mecanismos que eviten acumulaciones injustificadas. Tercero, políticas de austeridad y reorientación de recursos hacia la mejora de condiciones docentes y escolares, acompañadas de seguimiento ciudadano.
Es importante también proteger a los docentes honestos. Si existen casos individuales de remuneraciones legítimas por mayor responsabilidad o por cargos técnicos, deben explicarse y documentarse. Si hay irregularidades, que se sancione conforme a derecho. La transparencia no es castigo; es confianza.
En comunidades de normales rurales, donde la formación de maestros es clave para el futuro educativo de Oaxaca, la aparición de sus nombres en una «lista dorada» genera discusión sobre mérito, equidad y supervisión. Para los estudiantes y las familias, lo relevante es que los recursos públicos estén al servicio de una educación digna y equitativa.
El reportaje de El Imparcial de Oaxaca abre la puerta a preguntas concretas que las autoridades deben responder con datos. La sociedad oaxaqueña merece conocer en detalle cómo se integran las nóminas, qué criterios se aplican para las percepciones extraordinarias y qué vigilancia existe para evitar abusos. Sin claridad no hay confianza, y sin confianza es difícil avanzar en políticas públicas educativas que beneficien a la mayoría.
Como periodista, invito a la comunidad a mantenerse atenta y a exigir información pública accesible. La educación es un bien común; su financiamiento debe ser claro, responsable y siempre orientado al bienestar de niñas, niños y jóvenes de Oaxaca.
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