Detectan tramos mortales en la capital: periférico y símbolos patrios entre los más peligrosos
Reportes de autoridades y testimonios señalan volcaduras, choques y atropellamientos en calzadas y la carretera al Fortín
En las últimas semanas, vecinos, socorristas y autoridades han vuelto a poner la mirada en puntos concretos de la ciudad donde los accidentes son ya una constante. Periférico, varias calzadas principales, la avenida Símbolos Patrios y la carretera al Fortín aparecen en reportes por incidentes que van desde volcaduras hasta atropellamientos, según información recabada por El Imparcial de Oaxaca y fuentes oficiales.
Protección Civil y el área de Tránsito municipal reconocen que en esas vías se registra un número elevado de choques y salidas de carretera. Conductores consultados cuentan que en horas pico la mezcla de exceso de velocidad, semáforos mal sincronizados y falta de pasos peatonales hace que una equivocación termine en tragedia. “Se siente como si no hubiera margen de error”, dice una vecina que vive cerca de Símbolos Patrios.
Los incidentes descritos incluyen volcaduras en curvas de la carretera al Fortín, choques en el Periférico por cambios bruscos de carril y atropellamientos en calzadas donde no hay banquetas continuas ni iluminación adecuada. Datos de la Secretaría de Movilidad del estado y de INEGI confirman que las víctimas de siniestros viales siguen siendo un problema de salud pública y movilidad urbana.
No se trata solo de cifras. Detrás de cada reporte hay familias afectadas, tiempo de trabajo perdido y costos para el sistema de salud. Además, las consecuencias no se limitan a quienes manejan: peatones, ciclistas y motociclistas están entre los más vulnerables cuando el diseño de la vía no prioriza la seguridad.
¿Qué proponen las autoridades y la sociedad civil? Desde Tránsito municipal plantean medidas inmediatas como reforzar los operativos de vigilancia, revisar la sincronización de semáforos y colocar señalética visible. Ingenieros en movilidad y organizaciones ciudadanas insisten en soluciones estructurales: reductores de velocidad en puntos conflictivos, pasos elevados o semaforizados en cruces peatonales, mejor iluminación y campañas educativas sostenidas para cambiar comportamientos al volante.
Estas intervenciones requieren presupuesto y coordinación entre dependencias. Aquí la ciudadanía también juega su parte: documentar condiciones peligrosas, exigir transparencia en los planes viales y participar en foros locales para priorizar proyectos. La prevención no es tarea exclusiva del gobierno; es una responsabilidad compartida que puede salvar vidas.
Para que las calles dejen de ser denominadas “avenidas de la muerte” hace falta actuar en tres frentes: políticas públicas claras y financiadas, vigilancia efectiva y un cambio cultural que reduzca la tolerancia al riesgo. Como recuerda El Imparcial de Oaxaca, cada ajuste pequeño —un paso peatonal bien ubicado, una luz que funcione, un operativo puntual— puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia.
Si vive cerca de alguno de estos tramos, comparta sus observaciones con la autoridad local y con organizaciones vecinales. La seguridad vial mejora cuando la comunidad participa y exige soluciones concretas.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial
