Cánticos y cohetes: hinchas mexicanos generan tensión fuera de hotel donde se aloja la selección inglesa
Un grupo de aficionados mexicanos provocó momentos de tensión la noche de ayer en las inmediaciones del hotel donde se concentra la selección de Inglaterra, según informó la policía local. A pesar de un operativo que limitó el acceso al edificio, algunos simpatizantes llevaron tambora, entonaron canciones y encendieron fuegos artificiales cerca de la entrada principal.
La Policía local, citada por fuentes en el lugar, aseguró que el cordón de seguridad impidió el acercamiento masivo al hotel y que los efectivos organizaron desvíos peatonales para proteger a los huéspedes y al personal. Hasta el cierre de esta edición no se habían registrado detenciones, aunque sí se atendieron reportes por molestias y riesgo de incendio provocadas por pirotecnia.
Testigos consultados en la zona relataron a este periódico la mezcla de euforia y preocupación: para algunos fue una muestra de apoyo festiva, para otros un riesgo innecesario para vecinos y trabajadores del hotel. “Trajeron la tambora, cantaron y luego empezaron a lanzar cohetes; se sintió bonito, pero también daba miedo por la gente alrededor”, comentó una vecina que prefirió mantener el anonimato.
Desde la organización del hotel se informó a la Policía local sobre la necesidad de mantener la calma y garantizar las medidas de seguridad. Fuentes del alojamiento dijeron que la prioridad era proteger la concentración del equipo inglés y minimizar cualquier incidente que pudiera afectar a huéspedes y personal.
Este tipo de episodios plantea un dilema: la expresión de la afición y el folclore popular chocan con normas de seguridad pública y el derecho al descanso de terceros. La pirotecnia, además de ser ruidosa, incrementa el riesgo para personas vulnerables y puede derivar en sanciones administrativas, recuerdan especialistas consultados por este periódico.
En el plano institucional, la Policía local y las autoridades municipales coincidieron en la necesidad de coordinar con federaciones, consulados y organizadores para fijar espacios de celebración controlada, con permisos y medidas de seguridad. Así se protege la tradición festiva sin poner en riesgo a la comunidad ni a los equipos visitantes.
Para muchos aficionados, el cántico y la tambora son parte de la identidad y la pasión por el fútbol; para las autoridades y los residentes, son una llamada a regular y ordenar las manifestaciones públicas. La propuesta que circula entre vecinos y autoridades es abrir canales de diálogo que permitan festejos vigilados, educación sobre riesgos y campañas de civismo durante eventos internacionales.
La Policía local confirmó que mantendrá presencia en la zona durante los próximos días y que seguirá trabajando con los organizadores del torneo para evitar escaladas. Este diario permanecerá atento a cualquier novedad y a las medidas concretas que se adopten para compatibilizar la expresión ciudadana con la seguridad colectiva.
Reporta para este periódico: corresponsal en Inglaterra. Fuente: Policía local y testigos consultados en el lugar.
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