Oaxaca: uno de cada diez hogares sufre hambre por falta de recursos
En Oaxaca la escasez de alimentos dejó de ser rumor para convertirse en una realidad cotidiana. Según datos de 2025 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), retomados por El Imparcial de Oaxaca, cerca del 10% de los hogares carece de alimentos por falta de recursos, lo que colocó a la entidad como la segunda con mayor proporción de familias en esta situación.
Salir a las calles de varias comunidades es encontrarse con historias que explican ese número: empleos informales que no alcanzan para comprar lo básico, salarios estancados y el encarecimiento de alimentos esenciales. Vecinos consultados reportan que ahora se prioriza que los niños coman; los adultos saltan comidas o reducen porciones. «A veces sólo hay tortillas y chile, y si sobra algo, se reparte», dice una vecina de la agencia municipal de la ciudad de Oaxaca.
Los datos públicos muestran que la falta de ingresos es la razón principal detrás del acceso insuficiente a la alimentación. Programas sociales federales y estatales existen, pero su cobertura y operación encuentran fallas: atrasos en transferencias, criterios de focalización que dejan fuera a hogares en riesgo y problemas logísticos en zonas rurales e indígenas. En varios municipios la red de abasto local no llega con regularidad, y Diconsa o Liconsa no cubren la demanda en comedores comunitarios.
No todo es gris. Hay esfuerzos de organizaciones civiles y colectivos comunitarios que operan comedores y huertos urbanos, y autoridades locales reportan proyectos para fortalecer la entrega de apoyos alimentarios. Sin embargo, esas medidas todavía no revertirán de inmediato la tensión que vive una parte significativa de la población.
La situación exige, además de ayuda emergente, un enfoque de largo plazo: fortalecer oportunidades de empleo digno, mejorar la focalización y la eficiencia de los programas sociales, garantizar la cadena de abasto en zonas alejadas y apoyar iniciativas locales de seguridad alimentaria. Si la cobertura social fuese una malla, hoy tiene agujeros por donde se escapan familias enteras.
Como periodista joven y vecino de este estado, creo que poner nombres, calles y voces a esos números ayuda a entender el impacto real de las políticas públicas. La invitación es clara: autoridades, sociedad civil y comunidad deben coordinarse para cerrar esos vacíos. Si no, la estadística del 10% seguirá representando platos vacíos en miles de hogares oaxaqueños.
Fuente: datos de 2025 del CONEVAL y reportes de El Imparcial de Oaxaca.
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