Guelaguetza serrana en Betaza: abrazo de comunidad y tradición

Betaza, Oaxaca. Entre música, colores y manos tendidas, la Guelaguetza serrana volvió a reunir a familias y comunidades en las plazas de Betaza, en la Sierra Norte. La fiesta, más que un espectáculo, se sintió como un intercambio: dar y recibir para mantener viva la memoria colectiva.

“La Guelaguetza es un abrazo de fraternidad que nos hace sentir vivos, es dar y recibir, es la voz de la tierra que nos habla de su cultura”, se repetía entre quienes llegaron desde la mañana para bailar, vender comida y reencontrarse con vecinos. Las imágenes recogidas por Quadratín muestran rostros sonrientes, trajes bordados, ofrendas y pasos que han pasado de generación en generación.

La jornada combinó cantos y sones de la región, danzas tradicionales y una feria gastronómica donde no faltaron tamales, mole y bebidas de cacao. Autoridades municipales y promotores culturales locales coincidieron en que mantener estas celebraciones es clave para la cohesión social, la transmisión lingüística y el turismo comunitario, aunque reconocieron retos pendientes en infraestructura y apoyos sostenibles.

Para muchos jóvenes asistentes, la Guelaguetza en Betaza fue una escuela abierta: aprendieron pasos, bordados y el valor de organizarse. Para los mayores, fue la oportunidad de recordar pactos de ayuda mutua que fortalecen la vida comunal. La fiesta también sirvió para visibilizar proyectos comunitarios que buscan mejorar acceso a servicios básicos y preservar saberes tradicionales.

Organizadores señalaron que la recuperación de actividades presenciales, tras los años de restricciones, ha permitido reactivar economías locales: artesanos vendieron piezas y comerciantes recuperaron clientes. No obstante, insistieron en la necesidad de apoyos públicos y privados que respeten los ritmos comunitarios y eviten la sobreexplotación turística.

La Guelaguetza serrana en Betaza es, en esencia, una lección de reciprocidad: la cultura no es solo patrimonio para mostrar, sino una práctica viva que nutre la convivencia. Como registró Quadratín, las fotografías de la jornada no solo captan el esplendor de los trajes y los bailes; también documentan ese tejido social que se renueva cuando la comunidad decide cuidarse y celebrarse.

Desde Betaza, este joven periodista sigue la pista a las tradiciones que sostienen la vida comunitaria y los retos para que sigan firmes en el futuro.

Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por Oaxaca Quadratin