Sheinbaum afirma que terminó la era de la influencia empresarial en México
La presidenta dijo que México ha vivido varias transformaciones históricas y que ahora inicia una etapa con reglas más claras para todos.
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró este jueves que «el poder de los grandes empresarios se acabó» en México, en el marco de una conferencia en la que vinculó su mensaje con cambios estructurales que, dijo, el país ha atravesado desde la expropiación petrolera de 1938 hasta las reformas de las últimas décadas. La declaración fue difundida por la Presidencia de la República.
Sheinbaum planteó que el objetivo de su gobierno es equilibrar el terreno de juego: mayor fiscalización, compra pública más transparente y reglas de competencia más estrictas, dijo, para que las decisiones públicas beneficien a la mayoría y no respondan sólo a intereses concentrados. La presidenta citó transformaciones históricas para dar contexto a su propuesta y señaló que estas medidas buscan impactar directamente en el bolsillo y la vida cotidiana de las familias.
Fuentes oficiales de la Presidencia mencionaron que las reformas en evaluación incluyen cambios en la regulación y un fortalecimiento institucional, en coordinación con órganos como la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE).
La reacción del sector privado no se hizo esperar. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) expresó reservas sobre el tono de la afirmación y pidió diálogo para no afectar la inversión y el empleo. Voceros de Coparmex y de algunas cámaras industriales coincidieron en subrayar la importancia de la certidumbre jurídica como motor de crecimiento.
Para entender el impacto en la vida cotidiana, especialistas consultados por este diario señalan efectos mixtos: mayor supervisión puede frenar prácticas monopólicas que encarecen bienes y servicios, pero cambios abruptos en reglas de operación pueden reducir inversiones y empleo temporalmente. En ese sentido, organismos económicos y académicos piden medidas graduales y claridad normativa.
En barrios y mercados, comerciantes consultados apreciaron la promesa de reglas más justas, aunque también manifestaron preocupación por posibles efectos en precios y acceso a crédito. «Si las reglas nos ayudan a competir limpio, mejor; pero necesitamos condiciones para crecer», dijo una comerciante del Centro de la Ciudad de México.
El mensaje de Sheinbaum combina una lectura histórica con una apuesta política: consolidar una etapa donde el Estado recupere capacidad regulatoria. Quedan por delante decisiones concretas, negociación con los sectores productivos y pruebas sobre si esas transformaciones efectivamente contribuyen a mayor bienestar y empleo.
Este medio seguirá el desarrollo de las propuestas, las respuestas del sector privado y los indicadores económicos que permitan medir resultados. La Presidencia y el Consejo Coordinador Empresarial son, por ahora, las fuentes principales de este pulso entre poder público y privado.
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