Sep quita promedio para formar escoltas y prende debate en escuelas
La medida busca inclusión, pero familias y docentes cuestionan si se pierde el reconocimiento al esfuerzo.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) eliminó el requisito del promedio mínimo para integrar las escoltas escolares, una norma que, según las autoridades, pretende abrir la puerta a estudiantes que no destacan sólo por calificaciones, sino por otras aptitudes y compromiso. La decisión, documentada por El Imparcial de Oaxaca, ha encendido un debate entre padres de familia, profesores y especialistas en pedagogía y psicología.
En muchas escuelas la escolta es más que portar la bandera: es símbolo de disciplina, responsabilidad y mérito académico. Durante años, el promedio fue un filtro objetivo para seleccionar a quienes representaban a la institución. Ahora, explican autoridades, se busca que la elección valore habilidades sociales, vocación de servicio y participación, además de dar oportunidades a alumnos con desventajas académicas por razones diversas.
Para padres como muchos que se han pronunciado en redes y asambleas escolares, la medida plantea preguntas sencillas: ¿cómo se garantiza que quien represente a la escuela haya puesto el mismo empeño que otros? «Si quitamos el promedio, ¿cómo reconocemos el esfuerzo?», preguntan. Docentes, por su parte, tienen posturas divididas: algunos celebran la inclusión; otros advierten que sin criterios claros se corre el riesgo de arbitrariedad y pérdida de incentivos.
Especialistas consultados por El Imparcial de Oaxaca recuerdan que la justicia educativa no es sinónimo de igualitarismo uniforme. Una profesora de pedagogía explica que reconocer méritos académicos puede coexistir con mecanismos que amplíen la participación, como rotaciones, pruebas de actitud, entrevistas, o actividades prácticas donde se evalúen responsabilidad y trabajo en equipo. Psicólogos escolares señalan que la pertenencia a la escolta también afecta la autoestima y la identidad de los estudiantes, por lo que el proceso de selección debe proteger la transparencia y la equidad.
Entre las propuestas que circulan en comunidades escolares están combinar criterios: promedios para quienes compiten por puestos, junto con cupos reservados por sorteo o por reconocimiento de otras habilidades; evaluar la asistencia, disciplina y participación en actividades cívicas; o establecer comités mixtos donde padres, docentes y alumnos participen en la selección. Estas alternativas buscan evitar que el cambio sea percibido como un premio sin esfuerzo o como una puerta abierta a favoritismos.
La discusión también toca lo político: impulsores de la medida la ven como un avance en inclusión educativa y en reducción de barreras para estudiantes en contextos vulnerables. Críticos la interpretan como una dilución del mérito escolar. En el centro debería estar el bienestar de niñas, niños y adolescentes y el objetivo de formar ciudadanos responsables.
La salida más plausible es el diálogo: que autoridades federales y locales, junto con comunidades escolares, definan reglas claras, públicas y fiscalizables. Si la SEP pretende ampliar la participación, debe acompañar la medida con lineamientos operativos, capacitación docente y mecanismos de evaluación que eviten arbitrariedades.
Al final, como en una ceremonia escolar donde cada paso cuenta, lo que está en juego es la confianza: confianza de las familias en que la escuela reconoce el esfuerzo, y confianza de los estudiantes en que tendrán oportunidades cuando muestran otras formas de compromiso. El Imparcial de Oaxaca recoge reacciones variadas; la ruta siguiente será transformar ese debate en criterios que garanticen inclusión sin perder el incentivo al trabajo y la responsabilidad.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial
