Dispositivo que provoca ardor llega a la frontera de Estados Unidos para disuadir migrantes
El Pentágono transfirió la tecnología al Departamento de Seguridad Nacional; expertos y organizaciones piden explicaciones y controles.
Un aparato capaz de enviar ondas electromagnéticas a más de 800 metros y generar una intensa sensación de ardor ha sido transferido por el Pentágono al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, según reportó Reuters. La noticia ha encendido alarmas entre organizaciones de derechos humanos, legisladores y comunidades fronterizas que temen su uso contra personas que buscan cruzar la frontera.
La máquina, conocida en documentos oficiales como un sistema de disuasión de largo alcance, dirige ondas en el espectro de las microondas milimétricas que, al impactar la piel, provocan una sensación de quemazón y dolor inmediato. Funcionarios consultados por Reuters señalan que la intención oficial es disponer de una herramienta no letal para proteger infraestructura y personal. Desde el Pentágono se ha descrito la transferencia como un apoyo operativo al DHS; por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional ha señalado que cualquier tecnología en uso estará sujeta a protocolos y supervisión.
Organizaciones como Human Rights Watch y la ACLU han manifestado su preocupación. Human Rights Watch advierte sobre los riesgos para la salud, la posibilidad de uso excesivo y la falta de transparencia en los criterios para desplegar el equipo. La ACLU ha pedido garantías legales y evaluaciones médicas independientes antes de cualquier empleo, según comunicados citados por Reuters.
Para entender el impacto en la vida cotidiana: imagine una plancha que se calienta de forma dirigida y a distancia. No deja una marca visible de entrada, pero produce un dolor agudo que obliga a apartarse. En el terreno, eso significa que una familia en tránsito o personas que buscan cruzar la frontera podrían ser disuadidas por sensaciones físicas intensas sin que haya sospecha de arma convencional. Esa condición plantea preguntas prácticas y éticas sobre proporcionalidad y controles.
Los responsables de salud pública subrayan que, aunque el aparato se promociona como «no letal», el efecto sobre cuerpos vulnerables—mujeres embarazadas, personas mayores, niños o personas con condiciones médicas—no está suficientemente estudiado en escenarios reales. Investigaciones previas y pruebas militares han mostrado dolor inmediato y, en algunos casos, quemaduras superficiales. Para muchos especialistas, la diferencia entre disuasión y daño colateral depende del entrenamiento, la regulación y la transparencia en su uso.
Políticamente, la llegada del dispositivo suma presión sobre el Congreso de Estados Unidos para exigir información y supervisión. Legisladores de ambos partidos han planteado la necesidad de audiencias públicas cuando tecnologías con potencial de daño físico se usan en contextos migratorios. En la frontera, autoridades locales y organizaciones civiles mexicanas y estadounidenses piden que el gobierno explique protocolos, límites geográficos, responsables del disparo y mecanismos de rendición de cuentas.
En México, líderes comunitarios y activistas consideran la medida como parte de una tendencia a externalizar el control migratorio con instrumentos tecnológicos que priorizan la disuasión rápida sobre soluciones humanas. Para muchos, la respuesta debe ir más allá de la crítica: requieren políticas de atención, rutas seguras y cooperación internacional que reduzcan la necesidad de migrar en condiciones peligrosas.
¿Qué sigue? La comunidad civil exige registros públicos sobre dónde y cuándo se desplegará el equipo, estudios independientes sobre riesgos para la salud y normas claras que impidan su uso indiscriminado. Desde el periodismo seguiremos la ruta de estas demandas, consultando documentos oficiales y a las organizaciones citadas por Reuters y otras fuentes para verificar cada despliegue.
Si usted vive en la frontera o trabaja en organizaciones que atienden a migrantes, es importante exigir información a las autoridades locales y federales. Pregunte sobre protocolos médicos, responsables operativos y mecanismos de queja. La tecnología puede ayudar a proteger, pero sin transparencia ni controles es más probable que genere daño que soluciones.
Fuentes: Reuters, declaraciones del Pentágono y del Departamento de Seguridad Nacional, comunicados de Human Rights Watch y la ACLU.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por Aristegui Noticias .
