Aumenta el uso de láseres en la frontera tras 300 drones derribados, 100 solo en agosto
El Pentágono informó que Estados Unidos ha realizado alrededor de 300 operaciones para neutralizar drones en la frontera, de las cuales 100 se registraron en el mes de agosto, un claro indicio de que el uso de sistemas láser y otras tecnologías contra aeronaves no tripuladas se ha intensificado.
Estas intercepciones, según el Departamento de Defensa, no son explosivas: los sistemas láser buscan desactivar o inutilizar los drones sin causar daños colaterales mayores. Las autoridades argumentan que la medida persigue reducir el uso de drones en actividades ilícitas, desde el tráfico de drogas hasta vigilancia y contrabando, pero la información pública sobre los criterios y resultados sigue siendo limitada.
Para los habitantes de las comunidades fronterizas la presencia de estos equipos es doble: por un lado genera cierta sensación de seguridad al ver mayor capacidad de respuesta; por otro, despierta preguntas sobre la seguridad del espacio aéreo civil, posibles interferencias con drones de uso agrícola o recreativo y la falta de transparencia sobre riesgos y costos. Vecinos y pequeñas empresas que usan drones para monitoreo agrícola o patrullaje de campos necesitan garantías claras sobre cuándo y cómo se despliegan estas tecnologías.
El incremento de operaciones en agosto plantea además desafíos institucionales. El Pentágono debe ampliar los reportes públicos con datos verificables: cuáles son los límites de uso, cuántos incidentes afectaron a civiles, cuánto cuesta cada operación y qué coordinación existe con otras agencias como la Guardia Costera o la Patrulla Fronteriza. Sin rendición de cuentas, las herramientas tecnológicas corren el riesgo de volverse opacas y generar desconfianza.
También hay una dimensión diplomática: el uso intensificado de láseres y contramedidas en la línea fronteriza exige diálogo con México para evitar malentendidos y proteger a comunidades binacionales. Las soluciones de seguridad no deben imponerse desde el aislamiento; necesitan acuerdos, supervisión y mecanismos para proteger derechos y medios de subsistencia.
La tecnología puede aportar recursos útiles para la seguridad pública, pero su despliegue exige normas claras, evaluación independiente y participación ciudadana. Pedimos al Congreso y a las autoridades, incluido el Pentágono, que publiquen información comprensible sobre estas operaciones y convoquen audiencias públicas para explicar alcances y límites. En la frontera, la transparencia y la cooperación son tan necesarias como la defensa.
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