Ebrard impulsa alianza con Citlalli para relanzar plan 2030 tras fractura con Ariadna

El secretario de Economía busca bajar la tensión por sus denuncias contra la Secretaría de Bienestar y encender de nuevo su proyecto 2030 mediante una negociación política con Citlalli Hernández.

Marcelo Ebrard ha iniciado conversaciones con Citlalli Hernández, secretaria general de Morena, en un intento por recomponer puentes y relanzar su agenda de largo plazo hacia 2030. La información, consultada por El Financiero, señala que la maniobra busca desactivar el conflicto derivado de las denuncias que Ebrard presentó contra la Secretaría de Bienestar, a cargo de Ariadna Montiel.

Fuentes consultadas por La Jornada coinciden en que el objetivo es claro: pasar de la confrontación pública a una mesa de trabajo que permita coordinar políticas sociales y económicas sin que los choques internos afecten la operación cotidiana de los programas. Para Ebrard, explican las fuentes, se trata de no perder impulso en los proyectos industriales, laborales y de vivienda que configuran su visión para 2030.

En palabras llanas, la jugada es intentar que la fractura política no termine por desbaratar un tablero en el que están en juego apoyos, recursos y decisiones que impactan a millones. Si el conflicto entre secretarías se mantiene, advierten analistas a los que consultó este diario, puede haber retrasos en la entrega de apoyos, confusión en convenios y menos coordinación entre lo social y lo productivo.

¿Qué ofrece Citlalli? Según fuentes internas del partido, su papel es el de mediadora: garantizar que las demandas de Ebrard se escuchen sin que la Secretaría de Bienestar pierda capacidad operativa. La dirigente morenista, agregan las fuentes, está interesada en mantener la cohesión del proyecto de gobierno y evitar que disputas internas erosionen la percepción pública del Ejecutivo.

El relanzamiento del «plan 2030» que impulsa Ebrard incluye objetivos concretos —al impulso a la industria, la generación de empleo y la transición hacia una economía más sostenible—, pero depende de acuerdos interinstitucionales y de la articulación de recursos federales y programas sociales, apuntan expertos en políticas públicas. Sin esa coordinación, la implementación se vuelve fragmentada y menos eficaz.

Entre los retos están la reconstrucción de confianza entre los equipos, asegurar transparencia en las investigaciones que Ebrard promovió y fijar prioridades conjuntas que permitan que los programas sociales no sean utilizados como moneda de cambio política. Según El Financiero, ya se han programado reuniones técnicas para la próxima semana y una mesa política en la que participaría Citlalli como facilitadora.

Para la ciudadanía, lo que está en juego no son solo disputas entre cuadros: es la entrega puntual de apoyos, la capacidad de coordinar proyectos productivos con esquemas de bienestar y la claridad sobre cómo se invertirán recursos en los años por venir. Como metáfora, la política es aquí como una orquesta: si los instrumentistas no afinan juntos puede sonar, pero no una sinfonía.

La negociación está en sus primeras etapas. Habrá que ver si la estrategia de Ebrard —apoyarse en figuras del partido para suavizar el conflicto— rinde frutos y permite que el proyecto 2030 avance con menos desgaste político. Mientras tanto, las fuentes consultadas recomiendan a la sociedad vigilar acuerdos y calendarios para evaluar resultados concretos y no solo gestos.

Reporta este periódico que, en las próximas semanas, los ojos estarán puestos en las reuniones entre Economía, Bienestar y la dirigencia de Morena. De ellas dependerá si el proyecto se relanza con acuerdos sólidos o si la fractura con Ariadna termina marcando el ritmo de los próximos años.

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