Bajan muertes por cardiopatías y diabetes, pero persisten desigualdades
Las mujeres continúan registrando mayor mortalidad que los hombres por enfermedades del corazón y diabetes, a pesar de una tendencia a la baja en el país. Así lo reporta El Imparcial de Oaxaca, apoyado en cifras oficiales y en análisis de salud pública.
En términos generales, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la Secretaría de Salud y estudios como el Global Burden of Disease muestran que la tasa de defunciones por cardiopatías y diabetes ha disminuido en los últimos años. Esta mejora no es fruto del azar: ha habido mayor acceso a diagnóstico, tratamientos más efectivos para urgencias cardiovasculares, campañas de detección de diabetes y distribución más amplia de medicamentos esenciales.
No obstante, la historia no es homogénea. La caída en muertes se concentra en zonas urbanas con mejor cobertura médica y en grupos con mayor acceso a servicios. En comunidades rurales, entre pueblos originarios y en mujeres que enfrentan barreras de acceso, la mortalidad sigue siendo alta. La epidemia de obesidad y estilos de vida con exceso de comida procesada y sedentarismo mantienen la presión sobre el sistema de salud.
¿Qué significa esto para la gente? Primero, que las políticas públicas funcionan cuando llegan a quien las necesita: tamizajes oportunos, atención primaria fortalecida y acceso real a medicamentos salvan vidas. Segundo, que sin acciones dirigidas a reducir desigualdades —mejor infraestructura en regiones marginadas, programas comunitarios para la alimentación y promoción de la salud— los logros serán parciales.
En lo cotidiano, es clave medir la presión arterial y la glucosa, acudir a chequeos periódicos y exigir que las unidades de salud locales cuenten con insumos y personal capacitado. La prevención es práctica: cambiar hábitos no es solo voluntad individual, requiere escuelas, mercados y políticas públicas que faciliten opciones saludables.
La disminución de muertes por cardiopatías y diabetes es una buena noticia, pero incompleta. Para consolidarla se necesitan inversiones sostenibles en atención primaria, campañas comunitarias y medidas fiscales y regulatorias que prioricen la salud pública. La información y la voz ciudadana son herramientas poderosas: participar, preguntar y exigir resultados convierte una mejora estadística en bienestar real.
Fuentes: El Imparcial de Oaxaca, INEGI, Secretaría de Salud y Global Burden of Disease.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El imparcialoaxaca .
