150 millones en cuotas a la UABJO sin rastro claro, exigen cuentas estudiantes y académicos
Los recursos recaudados por inscripciones, reinscripciones, cursos, maestrías y doctorados suman 150 millones de pesos que, hasta ahora, no tienen un desglose público ni explicación convincente, según revisión de documentos y reportes locales.
Oaxaca — Por concepto de inscripciones, reinscripciones, cursos, doctorados, maestrías y diplomados, la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) reporta ingresos por 150 millones de pesos cuyo destino no está claramente explicado para la comunidad universitaria. Según documentos revisados y la investigación de El Imparcial de Oaxaca, no existe un desglose público que muestre en qué se invirtieron esos recursos.
Estudiantes y académicos consultados dicen que esa falta de claridad golpea el día a día: muchos alumnos pagan cuotas para trámites académicos que deberían ser transparentes y, aun así, enfrentan aulas con carencias, demoras en servicios administrativos y condiciones inestables en laboratorios y bibliotecas. «Pagamos para acceder a educación y servicios básicos; merecemos saber a dónde va cada peso», comentó una estudiante que prefirió mantener anonimato por temor a represalias.
La administración universitaria, hasta donde fue posible verificar, no ha publicado un informe desglosado que detalle ingresos por programa ni comprobantes de los gastos relacionados. Ante ello, organizaciones estudiantiles y colectivos de profesores han solicitado públicamente la entrega de cuentas, la apertura de información y la realización de auditorías externas.
El problema no es solo técnico: tiene efectos sociales. Cuando el uso de recursos no es transparente, se reduce la confianza en la universidad pública y se limita la capacidad de la comunidad para participar en decisiones que afectan la calidad educativa. Además, la opacidad facilita que problemas administrativos y financieros se prolonguen sin correcciones.
Existen mecanismos institucionales para atender esta situación: la presentación de solicitudes de información, la petición de auditorías ante los órganos de fiscalización competentes y la instalación de mesas públicas de rendición de cuentas entre autoridades, sindicatos y estudiantes. Activistas y profesores proponen también la publicación periódica de un portal de transparencia con ingresos y egresos por concepto y programa académico.
Desde el periodismo, la ruta es clara: documentar, preguntar y seguir la pista del dinero. Por eso hemos solicitado a la UABJO información detallada sobre los 150 millones, fechas de ingreso, cuentas receptoras y comprobantes de gasto, y esperamos una respuesta pública que permita a la comunidad evaluar el manejo de esos recursos. Mientras tanto, la exigencia de transparencia crece entre quienes financian con cuotas su acceso a la educación.
La universidad pública es un bien colectivo. Que la rendición de cuentas deje de ser una promesa y se convierta en práctica es una responsabilidad compartida: autoridades, académicos, estudiantes y ciudadanía deben vigilar y participar para que cada peso se traduzca en mejor educación.
Fuente: El Imparcial de Oaxaca y documentos revisados por este medio.
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