Cuilápam se llena de amarillo y naranja; productores piden respeto por su trabajo
Las calles del pueblo se tiñen de cempasúchil mientras vendedores imploran a los compradores no regatear: «no saben lo que tenemos que batallar para ofrecer una planta de calidad».
En Cuilápam, el olor a tierra y flor es la evidencia de que la temporada del cempasúchil ya está en marcha. Calles, mercados y patios se llenan de tallos, pétalos y charolas donde predominan los tonos amarillo y naranja que anuncian el Día de Muertos. Según reportes de El Imparcial de Oaxaca, la actividad comercial ha crecido en los últimos días y con ella la voz de productores y vendedoras que piden un trato justo.
«No saben lo que tenemos que batallar para ofrecer una planta de calidad», dice una productora que vende a pie de carretera. Los reclamos no son solo por el precio: hablan de costos de producción, días de cuidado, pérdida por clima y la necesidad de vender lo justo para sostener a sus familias. En las plazas, compradores y vendedores se conocen; la negociación es parte del intercambio, pero muchos agricultores piden que se valore el trabajo y se evite el regateo extremo.
La presencia masiva del cempasúchil también tiene un efecto social: reúne a las familias, alimenta la economía local y mantiene vivas tradiciones. Al mismo tiempo expone retos: logística para transportar grandes volúmenes, falta de almacenamiento, y la necesidad de políticas municipales que apunten a compras públicas, capacitación técnica y mejores condiciones para el comercio local.
Productores y comerciantes de Cuilápam llevan la tradición adelante con orgullo, pero piden corresponsabilidad. Una práctica que se repite en otros municipios oaxaqueños —documentada por El Imparcial de Oaxaca— es la organización comunitaria para distribución a escuelas, hospitales y plazas públicas, una opción que ayuda a reducir desperdicio y a garantizar ingresos más estables.
Si quiere apoyar, los productores sugieren comprar con tiempo, evitar regatear hasta devaluar el trabajo y preferir flores locales. Más allá de una compra, cada ramo de cempasúchil es un eslabón de una economía que sostiene hogares y celebra la memoria colectiva. Las flores, dicen en Cuilápam, no solo visten altares; sostienen la vida de quienes las cultivan.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El imparcialoaxaca .
