El cerro del Fortín da clausura a la Guelaguetza con 15 agrupaciones

El Cerro del Fortín volvió a llenarse de colores, música y pasos que cuentan historias: con la participación de 15 agrupaciones que presentaron su cultura y tradiciones, se realizó el espectáculo de cierre de la máxima festividad de los oaxaqueños, informó El Imparcial de Oaxaca.

La noche combinó danzas regionales, sones tradicionales y atuendos típicos que recorrieron las ocho regiones del estado. Más allá del folclor, el encuentro fue una muestra de la resiliencia de comunidades y colectivos que mantienen viva una diversidad cultural que genera identidad y también ingresos para familias locales.

“Se siente la fuerza de la tierra cuando bailan”, dijo una asistente entre el público, y esa sensación fue palpable en el ambiente: el cerro, con su vista sobre la ciudad, sirvió de escenario natural para un cierre que buscó ser fiesta y reivindicación al mismo tiempo.

Según El Imparcial de Oaxaca, la logística del evento permitió el acceso de público de distintas edades y lugares; sin embargo, organizadores y participantes coincidieron en señalar retos pendientes, como la necesidad de mayores apoyos para promotores culturales, transporte para delegaciones de comunidades y espacios dignos para la venta de artesanías y gastronomía local.

La Guelaguetza, en su cierre en el Fortín, mostró avances en la reactivación cultural y turística tras años de limitaciones, pero también dejó claro que la preservación del patrimonio exige políticas públicas sostenidas. Iniciativas de formación para jóvenes bailarines, fondos para vestuario y esquemas de comercialización justa para artesanos son medidas que podrían ampliar los beneficios sociales de la fiesta.

Para que la Guelaguetza siga siendo un motor cultural y económico se requiere, además del entusiasmo ciudadano, decisiones públicas que prioricen la cultura como derecho. Celebrar no basta: hace falta fortalecer redes locales, invertir en cultura comunitaria y garantizar que las ganancias lleguen a quienes sostienen la tradición.

El cierre en el Fortín fue, en suma, una celebración que puso en escena el talento oaxaqueño y la urgencia de apoyar a quienes lo mantienen vivo. Como reporta El Imparcial de Oaxaca, la fiesta terminó entre aplausos, música y la promesa de regresar el próximo año con más presencia comunitaria y mejores condiciones para sus protagonistas.

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