Coleridge y hazlitt, voces que reconfiguraron la imaginación inglesa
El crítico literario dedica su nueva sesión del ciclo «Grandes críticos literarios» al ensayista William Hazlitt, y rescata el diálogo entre dos figuras clave del romanticismo.
Samuel Taylor Coleridge cambió la manera de pensar la poesía y la imaginación: de eso no hay duda entre los especialistas. Con obras como Biographia Literaria (1817) y poemas como «The Rime of the Ancient Mariner» o «Kubla Khan», Coleridge propuso que la imaginación no es mero adorno: es una facultad creadora, capaz de reorganizar la experiencia y dar sentido al mundo. Esa idea sigue presente en las aulas, en la creación artística y en las políticas culturales que impulsan la lectura crítica.
La novedad es que la próxima sesión del ciclo Grandes críticos literarios, según la programación difundida por el propio crítico, pone el foco en William Hazlitt, el ensayista y polemista que, desde sus ensayos y su estilo directo —como en Table Talk y Characters of Shakespear’s Plays— convirtió la crítica en instrumento público. Hazlitt defendió la literatura como práctica moral y política: leer, para él, era un acto de ciudadanía.
Coleridge y Hazlitt compartieron amistad, discrepancias y una tensión productiva. El primero teorizó la imaginación en términos filosóficos; el segundo la defendió en la plaza pública con un lenguaje accesible y a veces abrasivo. La conversación entre ambos, rescatan los organizadores, ayuda a entender por qué la literatura romántica dejó de ser un capricho de élites y pasó a formar parte de debates sobre identidad, libertad y educación.
Para el público mexicano, esta conversación importa: la manera en que se enseña la literatura, se financian festivales o se organiza el acceso a las artes públicas tiene raíces en debates decimonónicos sobre imaginación y crítica. Recuperar a Hazlitt significa reivindicar una crítica comprometida con la comunidad, que pregunta no solo por la belleza sino por el efecto social de las palabras.
El crítico detrás del ciclo, según Grandes críticos literarios, busca que la sesión no sea una lección cerrada sino una charla abierta: lectura atenta de textos, contraste con contextos históricos y una invitación a que los asistentes traigan sus preguntas. Esa metodología encaja con la idea de Hazlitt de una crítica dialogante y con la propuesta de Coleridge sobre la imaginación como espacio colectivo.
Hay avances y retos. Celebrar estas figuras permite incorporar discursos que fortalecen la educación cultural pública, pero también reclama inversión sostenida y políticas que acerquen la lectura crítica a barrios y escuelas. La propuesta del ciclo es, en ese sentido, una pequeña política cultural: formar lectores críticos para fortalecer la vida pública.
La sesión dedicada a Hazlitt es, más que una reivindicación histórica, una invitación práctica. Como recuerda Grandes críticos literarios, leer a Coleridge y a Hazlitt no es refugiarse en el pasado; es aprender herramientas para imaginar alternativas y debatirlas en comunidad.
Reporta: un joven periodista desde la crónica cultural. Fuente: programación del ciclo Grandes críticos literarios y las obras consultadas: Biographia Literaria (Samuel Taylor Coleridge) y Table Talk y Characters of Shakespear’s Plays (William Hazlitt).
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