Nómina del IEEPO crece 48% con la Primavera Oaxaqueña y suma 2 mil 538 millones más
El gasto en remuneraciones pasó de 5,260 millones de pesos en el último año de Murat a 7,798 millones en este gobierno, según El Imparcial de Oaxaca.
La llamada Primavera Oaxaqueña dejó, en términos de nómina, un aumento de 48 por ciento en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), según datos reportados por El Imparcial de Oaxaca. El salto equivale a 2,538 millones 15 mil 83 pesos: de 5,260,378,168 pesos en el último año de la administración de Alejandro Murat a 7,798,393,251 pesos en el periodo más reciente.
Para entender por qué importa: la nómina no es solo salarios. Si crece abruptamente, puede reducir lo disponible para infraestructura escolar, materiales, programas educativos y mantenimiento. En un estado donde las carencias en escuelas y las brechas educativas son palpables, cada peso tiene impacto en la experiencia de niñas y niños en el aula.
Varios factores pueden explicar un aumento de esta magnitud. Analistas y observadores del sector educativo mencionan procesos que suelen elevar el gasto: regularización y basificación de plazas docentes, reincorporación de personal, aumentos salariales autorizados, contratación de plazas por necesidades administrativas, y ajustes en prestaciones. No obstante, la magnitud del incremento exige desglose y comprobación pública.
El Imparcial de Oaxaca señaló las cifras; corresponde ahora a las autoridades del IEEPO y a la Secretaría de Finanzas del estado ofrecer un informe claro y desagregado que explique cuánto del aumento corresponde a plaza por plaza, pagos extraordinarios, pasivos heredados o nuevas contrataciones. La transparencia en el uso de recursos públicos es esencial para que la sociedad comprenda si el gasto responde a políticas de justicia laboral, a correcciones necesarias, o a decisiones que podrían afectar otros rubros prioritarios.
El efecto sobre las finanzas estatales también tiene aristas prácticas: un incremento sostenido en la nómina puede presionar el presupuesto estatal y condicionar transferencias federales o inversiones en programas de mejora escolar. Ciudadanas y ciudadanos interesados en la calidad educativa deben exigir claridad sobre prioridades y resultados: ¿estas plazas y pagos han traducido en mejores condiciones de enseñanza, más maestros en aula y menores índices de abandono escolar?
Desde una perspectiva constructiva, el aumento puede ser positivo si responde a reparar años de irregularidades laborales y garantiza condiciones dignas para el personal educativo. Pero para que sea una ganancia social hace falta que las autoridades acompañen la inversión con evaluación de resultados, planes de mejora escolar y rendición de cuentas pública.
El Imparcial de Oaxaca pone sobre la mesa la cifra; la ciudadanía y sus instituciones deben pedir las cuentas. El siguiente paso es que el IEEPO y la administración estatal publiquen documentación detallada y accesible sobre la nómina, y que el Congreso local o instancias de auditoría revisen los movimientos para dar certidumbre a la sociedad sobre el destino de esos 2,538 millones extra.
En Oaxaca, donde la educación es pilar de futuro y la capacidad fiscal es limitada, la transparencia no es un lujo: es la condición mínima para que los recursos se traduzcan en mejores escuelas, mejores maestros y más oportunidades para las familias.
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