Arturo Márquez pide reglas claras para la inteligencia artificial en la música
Oaxaca. Este fin de semana el compositor de Danzón No. 2, Arturo Márquez, participó en el foro «Derechos de autor/Arte y Cultura por la Paz» y advirtió sobre los riesgos que la inteligencia artificial representa para la creación musical. En declaraciones recogidas por El Imparcial de Oaxaca, Márquez aseguró que «la IA es una herramienta que se tiene que regular».
Con tono directo, el autor defendió que la tecnología no debe convertirse en un atajo que borre la voz de los creadores. Explicó que, si no hay normas claras, hay peligro de que obras y estilos sean replicados sin reconocimiento ni compensación, lo que afectaría tanto a compositores consagrados como a músicos emergentes.
La preocupación de Márquez no es aislada. En todo el mundo se discute cómo los algoritmos se entrenan con grandes cantidades de música y arte sin el consentimiento explícito de quienes los crearon. Organismos internacionales como la OMPI y la UNESCO han colocado en sus agendas la relación entre inteligencia artificial y derechos de autor, mientras que legislaciones nacionales exploran medidas diversas: desde etiquetado obligatorio de obras generadas por máquinas hasta reglas para la remuneración de creadores cuando sus trabajos sirven de base para modelos.
Para el compositor, regular no significa prohibir. Más bien, lo comparó con poner barandales en un puente: permiten cruzar con seguridad. Propuso que la discusión incluya transparencia en los datos usados para entrenar sistemas, mecanismos de atribución que reconozcan autoría y beneficios compartidos cuando una obra humana alimenta una creación artificial. También hizo hincapié en la necesidad de proteger expresiones culturales mexicanas y de evitar que la automatización erosione el trabajo de intérpretes y arreglistas.
En el foro, al que acudieron músicos, abogados y representantes de la sociedad civil, salió a relucir otro punto: la educación. Márquez sugirió que la política pública debe combinar regulación con oportunidades formativas para que los creadores aprendan a usar las nuevas herramientas sin perder control sobre su obra.
La discusión plantea preguntas concretas que afectan la vida cotidiana: ¿cómo sabré si la canción que me ponen en una plataforma fue compuesta por una persona o por un algoritmo? ¿Tendrá derecho un autor a recibir pago si su estilo fue imitado por una máquina? ¿Quién responde cuando una obra generada por IA incumple derechos culturales o morales?
Ante estas dudas, la propuesta de Márquez es clara y práctica. Exige un marco legal participativo que incluya a creadores, servidores públicos, especialistas en tecnología y ciudadanía. También llama a que las instituciones mexicanas encargadas del derecho de autor trabajen con organismos internacionales para diseñar reglas que respeten la diversidad cultural y garanticen justicia económica para los creadores.
El llamado del compositor es, en el fondo, una invitación a no renunciar a la creación como bien común. Regular la inteligencia artificial, dijo, no es frenar la innovación; es preservar la posibilidad de que la música siga siendo un proyecto colectivo donde las voces humanas sigan siendo reconocibles y remuneradas.
La discusión continúa en Oaxaca y en otros foros del país. Como recordó Márquez en El Imparcial de Oaxaca, se trata de decidir ahora las reglas para que las próximas generaciones encuentren un campo abierto, pero con límites claros que garanticen respeto y equidad para quienes hacen la música.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El imparcialoaxaca .
